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ALIMENTO DIARIO
Te confesé mi pecado; no oculté mi maldad. Me dije: ‘Confesaré al Señor mi rebeldía’, y tú perdonaste la maldad de mi pecado (Salmo 32:5).
David le respondió a Natán: ‘Reconozco que he pecado contra el Señor’. Y Natán le dijo: ‘El Señor ha perdonado tu pecado, y no vas a morir’ (2 Samuel 12:13).
David le respondió a Natán: «Reconozco que he pecado contra el Señor.» Y Natán le dijo: «El Señor ha perdonado tu pecado, y no vas a morir» (2 Samuel 12:13).
Lo que creemos es que, por la bondad del Señor Jesús, seremos salvos lo mismo que ellos (Hechos 15:11).
Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie (Santiago 1:5).
¡Me libró de los poderosos enemigos que me odiaban y eran más fuertes que yo! (Salmo 18:17).
… bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mateo 28:19b).
Pero con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gálatas 2:20).
El hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que lo dejara quedarse con Él; pero Jesús lo despidió, diciéndole: ‘Vuélvete a tu casa y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo’. Y él se fue, proclamando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él (Lucas 8:38-39).
El hombre justo no se aparta de su integridad; ¡dichosos sus hijos, que siguen sus pasos! (Proverbios 20:7).