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ALIMENTO DIARIO
Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos; ¡nunca su misericordia se ha agotado! ¡Grande es su fidelidad, y cada mañana se renueva! (Lamentaciones 3:22–23).
¿Conoces personas que piensan que, por ser creyentes, no deberían sufrir? Yo sí. A muchas. A veces lo dicen con buena intención: “si tuvieras más fe, no estarías así”. Otras veces lo piensan en silencio cuando el dolor llega. ¿Qué piensas tú? ¿Sufren los creyentes? ¿O sufrir es señal de falta de fe?
Jeremías lo explica claro. El libro de Lamentaciones nace del desastre total: Jerusalén destruida, el pueblo en el exilio, hambre, vergüenza, pérdida. No es sufrimiento imaginario ni exagerado. Es real. Y el capítulo 3 nos deja escuchar el corazón de alguien que cree… y aun así sufre profundamente. Y es que la fe bíblica nunca niega el dolor ni lo disfraza de espiritualidad.
Cuando llegamos a la lectura de hoy, no estamos frente a alguien que “salió del problema”, sino frente a alguien que, en medio del dolor, recuerda quién es Dios. El texto no dice: “ya todo está bien”, sino “no hemos sido consumidos”. La esperanza no está en que el sufrimiento desapareció, sino en que la misericordia de Dios no se acabó.
Y aquí vemos a Cristo en Jeremías, la misericordia de Dios encarnada, el Varón de dolores que sostiene nuestra esperanza.
Las misericordias nuevas cada mañana no aparecen porque somos mejores, sino porque Dios no cambia. Jesús entra en el sufrimiento, no lo evita. Llora, carga, muere. Y precisamente ahí, en la Cruz, asegura que el dolor no tendrá la última palabra.
Así que no, sufrir no es falta de fe. Y sí, los creyentes sufren. Pero nunca sufren solos. En Cristo, incluso el lamento queda sostenido por la fidelidad de Dios, que se renueva cada mañana.
Padre nuestro, gracias porque por Tu misericordia no hemos sido consumidos. Gracias porque Tus misericordias son nuevas cada mañana y grande es Tu fidelidad. Gracias porque en Cristo cargas con nuestro dolor y sostienes nuestra esperanza. En el nombre de Jesús, amén.
Para reflexionar
* ¿Dónde necesitas hoy recordar que la fidelidad de Dios es más grande que tu dolor?
* ¿Cómo te anima confiar en que las misericordias de Dios se renuevan cada mañana?
Diaconisa Noemí Guerra
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