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ALIMENTO DIARIO
La paz les dejo, Mi paz les doy; yo no se la doy a ustedes como el mundo la da. No se turbe su corazĂłn ni tenga miedo (Juan 14:27 NBLA).
Al anochecer de aquel dĂa, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas en el lugar donde los discĂpulos se reunĂan por miedo a los judĂos, JesĂșs entrĂł, se puso en medio de ellos y les dijo: âÂĄPaz a ustedes!â. (Juan 20:19 RVA-2015).
Pero el ĂĄngel les dijo a las mujeres: «No teman. Yo sĂ© que buscan a JesĂșs, el que fue crucificado. No estĂĄ aquĂ, pues ha resucitado, como Ă©l dijo. Vengan y vean el lugar donde fue puesto el Señor» (Mateo 28:5-6).
JosĂ© tomĂł el cuerpo, lo envolviĂł en una sĂĄbana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que habĂa sido cavado en una peña. DespuĂ©s de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. MarĂa Magdalena y la otra MarĂa se quedaron sentadas delante del sepulcro (Mateo 27:59-61).
Mientras comĂan, JesĂșs tomĂł el pan y lo bendijo; luego lo partiĂł y se lo dio a sus discĂpulos, y les dijo: «Tomen, coman; esto es mi cuerpo.» DespuĂ©s tomĂł la copa, y luego de dar gracias, la entregĂł a sus discĂpulos y les dijo: «Beban de ella todos, porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdĂłn de los pecados» (Mateo 26:26-28).
Se acercaba la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua. Los principales sacerdotes y los escribas buscaban la manera de matar a JesĂșs, pero le tenĂan miedo al pueblo (Lucas 22:1-2).
Judas Iscariote, que era uno de los doce, fue a hablar con los principales sacerdotes para entregarles a JesĂșs. Cuando ellos lo oyeron, se alegraron y prometieron darle dinero. Y Judas comenzĂł a buscar el mejor momento de entregarlo (Marcos 14:10-11).
Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio de CaifĂĄs, el sumo sacerdote, y se confabularon para aprehender con engaños a JesĂșs, y matarlo (Mateo 26:3-4).
Al dĂa siguiente, al oĂr que JesĂșs venĂa a JerusalĂ©n, grandes multitudes que habĂan venido a la fiesta tomaron ramas de palmera y salieron a recibirlo. Y clamaban: «¥Hosanna!ÂĄBendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!»