ALIMENTO DIARIO

  • "¿Quién es Dios?"


  • septiembre 15, 2026
  • Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mateo 28:19).


  • Hoy, 15 de septiembre, varios países latinoamericanos recuerdan su independencia. Es un día de banderas, historia, recuerdos e identidad. Y eso me hace pensar en algo más profundo: ¿quién es Dios? Porque antes de saber quiénes somos, necesitamos conocer al Dios que nos creó, nos redimió y nos sostiene.

    ¿Quién es Dios para ti? ¿Cómo lo explicarías a alguien que te pregunte? A veces la palabra “Dios” puede sentirse grande, lejana o difícil de entender. Algunas personas imaginan a Dios como una fuerza, una energía, una idea bonita o alguien allá arriba, distante. Pero el Artículo I de la Confesión de Augsburgo comienza aclarando que Dios no es una idea inventada por nosotros. Hay un solo Dios verdadero, y este Dios se ha dado a conocer como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

    No son tres dioses. Es un solo Dios en tres personas. Y aunque no podemos entender este misterio por completo, sí podemos recibirlo con fe, porque Dios se nos ha revelado así en Su Palabra.

    En Mateo 28, Jesús resucitado envía a Sus discípulos a bautizar “en el nombre” del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Un solo nombre, un solo Dios, tres personas. En nuestro Bautismo, recibimos al Padre como nuestro Padre, los beneficios del Hijo que nos redime, y la presencia vivificante del Espíritu Santo.

    Podemos agradecer a Dios por la historia, cultura e identidad de nuestros pueblos, pero nuestra identidad no está en una bandera ni en una nación. Está en el nombre del Dios trino puesto sobre nosotros en el Bautismo.

    Jesús vino para que no tengas que adivinar quién es Dios. Así que la próxima vez que te pregunten quién es Dios, puedes decir con confianza sencilla: Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

    Padre nuestro, gracias porque te has revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo. En el nombre de Jesús. Amén.

    Para reflexionar:
    * ¿Qué significa para ti que tu identidad más profunda esté en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo?
    * ¿Cómo puedes agradecer tu historia y cultura, recordando que tu vida pertenece primero al Dios que te creó, te salvó y te sostiene?

    Diaconisa Noemí Guerra


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