ALIMENTO DIARIO

  • "Jesús resucitado vence tu temor"


  • mayo 19, 2026
  • …cuando tengo miedo, confío en ti (Salmo 56:3).


  • ¿Qué te produce miedo? No digas que nada. Quizá no es pánico ni algo dramático. Pero es esa inquietud que aparece cuando revisas el celular y ves una noticia que no esperabas, cuando piensas en una conversación pendiente, cuando el dinero no alcanza como antes, cuando te preocupa alguien que amas, o cuando el futuro se siente más frágil de lo normal. No siempre es un miedo que se grita; muchas veces es uno que se guarda y se carga en silencio.

    David escribe este salmo cuando fue capturado por los filisteos en Gat (1 Samuel 21:10–15). Está rodeado de enemigos, lejos de casa y con la vida en peligro. Escribe desde un miedo real. Y, aun así, el centro del salmo no es su valentía, sino el Dios en Quien confía.

    Este versículo no describe un logro espiritual de David. Describe una fe sostenida por Dios en medio del temor. La confianza no nace del corazón humano; es obra de Dios que sostiene al creyente aun cuando tiembla. Y es que la fe se aferra a la promesa no por fuerza propia, sino porque Dios mismo la crea y la mantiene por Su Palabra.

    Jesús resucitado es el cumplimiento de este salmo. Él enfrentó el miedo, la angustia y la muerte misma, y no retrocedió. En la Cruz cargó con el temor más grande —el juicio por el pecado— y en la resurrección lo venció. Por eso hoy el temor no gobierna tu vida. Cristo gobierna.

    Entonces, ¿cómo vivo yo, sabiendo que Jesús resucitó y sigue presente aquí mismo?

    Por el Espíritu puedo vivir sabiendo que Jesús resucitado vence mi temor. Cuando la inquietud aparece, Cristo me sostiene por Su victoria en la Cruz. Vivo descansando en que Jesús resucitado sigue venciendo mi temor, me guarda con Su mano fiel y gobierna mi vida aun cuando el corazón tiembla.

    Padre nuestro, gracias porque Jesús resucitado vence nuestro temor. Gracias porque Tú nos sostienes cuando el miedo aparece y guardas nuestra vida con Tu fidelidad. En el nombre de Jesús, amén.

    Para reflexionar:
    * ¿Qué temor puedes hoy poner delante del Jesús que ya lo venció?
    * ¿A quién quisieras encomendar hoy al cuidado fiel del Señor?

    Diaconisa Noemí Guerra


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