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ALIMENTO DIARIO
El Señor me ha dicho: «Con mi gracia tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por eso, con mucho gusto habré de jactarme en mis debilidades, para que el poder de Cristo repose en mí. (2 Corintios 12:9).
Pablo tenía un “aguijón” que lo hacía sentir limitado, frágil, insuficiente. Le pidió al Señor que se lo quitara, no una, ni dos, ¡sino tres veces! Creo que ya no aguantaba más. ¿Te ha pasado algo así?
La respuesta de Jesús a la oración de Pablo no fue la que yo esperaba. No fue quitarle la carga, sino mostrarle dónde estaba su verdadera fortaleza. Le dijo: “Con Mi gracia tienes más que suficiente”.
Hay días en los que la debilidad se siente más real: el cansancio, la ansiedad, el dolor de una situación que no cambia, una decisión difícil, una circunstancia que no puedes controlar. Jesús reconoce esas dificultades y nuestra debilidad y allí nos dice: “Mi poder se perfecciona en la debilidad”.
Isaías 40:29 (JBS) dice: “Él da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas del que no tiene ningunas”. Y el Salmo 73:26 (RVA): “Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”. Nuestra debilidad no cancela el poder de Cristo; es el lugar donde Él se perfecciona.
Entonces, ¿cómo vivo yo, sabiendo que Jesús resucitó y sigue presente aquí mismo?
Vivo sin esconder mi debilidad ni cargarla en soledad. Capacitados por el Espíritu, podemos vivir descansando en que la gracia de Cristo es suficiente hoy. Vivimos sabiendo que Jesús resucitado no espera nuestra fortaleza para actuar, sino que hace de nuestra fragilidad el lugar donde Su poder se manifiesta y donde Él mismo nos sostiene.
Padre nuestro, gracias porque Jesús resucitado nos fortalece cuando somos débiles. Gracias porque Tu gracia es suficiente para mí, porque Tu poder se perfecciona en la debilidad. Por eso, con mucho gusto habré de gloriarme en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Amén.
Para reflexionar:
* ¿En qué área de tu vida necesitas recordar hoy que la gracia de Cristo es suficiente?
* ¿A quién quisieras encomendar para que el Señor sea su fuerza?
Diaconisa Noemí Guerra
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