Call Us : +1 800 972-5442 (en español)
+1 800 876-9880 (en inglés)
ALIMENTO DIARIO
¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros (Romanos 8:34 LBLA).
¿Te ha pasado que, aun sabiendo que Dios es bueno, algo dentro de ti sigue acusando, condenando? A mí sí. Recuerdos, culpas, dudas, pensamientos que no te sueltan. Pablo conocía bien esa lucha, y por eso no deja espacio para la incertidumbre. Hace una pregunta directa: “¿Quién es el que condena?”. Y no espera respuesta. Él mismo la da, mirando a Jesús.
Pablo viene hablando de sufrimiento, debilidad y gemidos (Romanos 8:18–26). Reconoce que la vida cristiana todavía se vive en un mundo quebrantado. Luego menciona que muchas veces ni siquiera sabemos cómo orar (8:26). Es justo ahí donde aparece esta verdad poderosa: no estás solo delante de Dios. Jesús mismo está de tu lado.
Fíjate que Pablo menciona hechos, no emociones. Cristo murió. Cristo resucitó. Cristo está a la diestra de Dios. Y Cristo intercede por nosotros. Y la intercesión de Jesús no significa que Él esté tratando de convencer al Padre de algo que falta, sino que Su presencia delante del Padre proclama continuamente Su obra completa.
Así que hoy puedes respirar con más paz. Tu oración puede ser torpe, tu fe puede sentirse frágil, pero la intercesión de Cristo no falla.
Entonces, ¿cómo vivo yo, sabiendo que Jesús resucitó y sigue presente aquí mismo?
Por el Espíritu puedo recordar que Jesús resucitado intercede por mí. Por el Espíritu puedo vivir llevando las acusaciones directamente a Jesús, sin discutir con ellas ni tratar de silenciarlas por mi cuenta. Puedo detenerme, respirar y escuchar de nuevo el Evangelio: Cristo murió, resucitó y hoy intercede por mí delante del Padre. Así, aun en medio del cansancio o la culpa, descanso sabiendo que mi vida está sostenida por Su intercesión fiel.
Padre nuestro, gracias porque Jesús resucitado murió, resucitó, reina a Tu diestra e intercede por nosotros. En el nombre de Jesús, amén.
Para reflexionar:
* ¿Qué pensamiento acusador necesitas hoy poner delante de la intercesión de Cristo?
* ¿A quién quieres encomendar hoy al Jesús que intercede sin descanso?
Diaconisa Noemí Guerra
© Copyright 2026 Cristo Para Todas Las Naciones