Call Us : +1 800 972-5442 (en español)
+1 800 876-9880 (en inglés)
ALIMENTO DIARIO
Entonces Jonás oró al Señor su Dios desde el vientre del pez… (Jonás 2:1a).
Ni tú ni yo podemos juzgar al pobre Jonás. Jonás huyó por razones que son muy familiares: porque el llamado de Dios le daba miedo, porque no quería lidiar con personas que consideraba enemigas, porque obedecer significaba perder control, porque estaba cansado por dentro y porque la gracia de Dios no encajaba con su sentido de justicia. No huyó porque no conociera a Dios, sino precisamente porque lo conocía y sabía que Dios podía perdonar a quienes él no quería perdonar.
Tú y yo también huimos cuando el llamado de Dios nos incomoda, cuando amar cuesta, cuando perdonar duele o cuando el cansancio nos gana. Pero Jonás apunta a alguien mayor que él. Jonás huyó del llamado; Cristo lo aceptó. Jonás descendió al mar por desobediencia; Cristo descendió a las profundidades del pecado por amor. Jonás fue rescatado para seguir obedeciendo; Cristo resucitó al tercer día para darte vida eterna. Por eso, cuando te reconoces en Jonás, no te quedas atrapado en su huida, sino que miras a Cristo, el verdadero Jonás, que no huyó de ti, sino que fue hasta lo más profundo para salvarte.
Pero, Jonás sigue siendo responsable de su huida. Hay consecuencias reales: una tormenta, marineros aterrados, una ciudad que aún no ha escuchado el mensaje. Jonás no queda “excusado” de su vocación después que Dios lo sacó del pez.
Pero hay un cambio: Jonás ya no actúa para salvarse. Actúa porque ha sido salvado.
Después del pez, Jonás vuelve a caminar, vuelve a hablar, vuelve a predicar. No perfectamente, no sin lucha, pero ahora desde una vida preservada por Gracia. Jonás vive y sirve porque Dios ya lo rescató. Porque la gracia de Dios llega incluso al fondo del mar.
Padre nuestro, gracias porque cuando caemos en lo profundo, Tú no nos abandonas. Gracias porque Cristo descendió hasta la muerte y salió victorioso por nosotros. Por Él tenemos perdón y vida nueva. En el nombre de Jesús, amén.
Para reflexionar
* ¿En qué área necesitas confiar que Cristo ya venció por ti?
* ¿Cómo te invita esta victoria de Cristo a levantarte hoy con esperanza?
Diaconisa Noemí Guerra
© Copyright 2026 Cristo Para Todas Las Naciones