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ALIMENTO DIARIO
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, y por nosotros se hizo maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero (Gálatas 3:13).
La palabra “maldición” suena fuerte. Y lo es.
En la Biblia, maldición no significa simplemente “mala suerte” o un problema pasajero. En el contexto de la Ley de Dios, la maldición es la consecuencia justa del pecado. Es el veredicto que nos cae cuando la Ley, que es santa y buena, revela que no la hemos cumplido perfectamente.
La iglesia en Galacia había comenzado bien, confiando en Cristo. Pero luego algunos comenzaron a enseñar que no era suficiente creer en Jesús; había que añadir obras de la Ley para estar bien con Dios. Circuncisión, reglas ceremoniales, cumplimiento externo… como si Cristo hubiera hecho una parte y nosotros tuviéramos que completar el resto.
¿Te ha pasado que comienzas sabiendo que Cristo lo hizo todo, y vives confiando plenamente en la gracia… y sin darte cuenta, poco a poco empiezas a medir tu relación con Dios por tu desempeño?
Así mismo le ocurrió a la iglesia en Galacia.
Pero allí vemos a Cristo en Gálatas: El que nos redime de la maldición de la Ley. El Redentor que toma tu lugar bajo la Ley para colocarte bajo la gracia.
En tu relación con Dios, esto significa que tu aceptación no depende de tu rendimiento espiritual. Descansas en lo que Cristo hizo.
En tu vida en el mundo, esto significa que obedeces no por miedo, sino por gratitud.
La palabra “maldición” suena fuerte. Y lo es. Pero aquí está la buena noticia: esa maldición que era el veredicto justo sobre nuestro pecado no quedó sobre nosotros para siempre. Cayó sobre Cristo. La Ley dijo la verdad sobre nuestra culpa, pero en la Cruz, ese veredicto fue ejecutado en nuestro Sustituto. Así que sí, la palabra es fuerte… pero más fuerte aún es el Evangelio: donde la maldición fue real, la redención fue completa.
Señor Jesús, gracias porque tomaste sobre Ti la maldición que yo merecía. Amén.
Para reflexionar
* ¿En qué áreas estás viviendo como si todavía tuvieras que ganarte el favor de Dios?
* ¿De qué manera puedes vivir hoy en la libertad que nace del Evangelio?
Diaconisa Noemí Guerra
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