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ALIMENTO DIARIO
Ustedes saben que fueron rescatados de una vida sin sentido, la cual heredaron de sus padres; y que ese rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, sin mancha y sin contaminación, como la de un cordero (1 Pedro 1:18–19).
¿Te ha pasado que sientes que estás viviendo algo que no escogiste, una vida sin sentido que heredaste? Como cuando repites formas de reaccionar que aprendiste en casa, o haces cosas que viste toda la vida, aunque sabes que no te hacen bien, o cuando sientes que tu vida va por un camino que ya venía marcado, o piensas: “yo no quiero vivir así… pero no sé cómo salir de esto”.
Pedro les escribe aquí a personas que también venían de una vida aprendida, heredada. Costumbres, formas de vivir, maneras de pensar que llevaban años repitiéndose. Y ahora, al conocer a Jesús, algo dentro de ellos sabía que esa vida ya no tenía sentido.
Pero no era fácil salir de ahí.
Y en medio de todo eso, Dios les dice a ellos y a nosotros: ustedes ya fueron rescatados. Rescatados de una vida sin sentido. De esa vida que se hereda, que se repite, que no cambia.
Y no con dinero. No con esfuerzo humano. Sino con la sangre preciosa de Cristo.
Aquí vemos a Cristo en 1 Pedro: El que te sacó de una vida sin sentido, el Cordero perfecto que dio Su vida para sacarte de esa vida que no elegiste… y darte una nueva.
Así que la próxima vez que sientas que estás atrapado en lo mismo… recuerda esto: tú ya no perteneces a esa vida. Porque Jesús pagó por ti… y tu vida ahora tiene sentido en Él.
Padre nuestro, gracias porque nos rescataste de una vida sin sentido con la sangre preciosa de Jesús. En el nombre de Jesús. Amén.
Para reflexionar:
* ¿Qué significa para ti hoy que ya no perteneces a una vida sin sentido, sino a Cristo?
* ¿Qué patrón que aprendiste puedes empezar a soltar hoy, viviendo desde lo que Cristo hizo por ti?
Diaconisa Noemí Guerra
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