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ALIMENTO DIARIO
El que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea, será condenado (Marcos 16:16).
Hay recordatorios que nos hacen bien. Una foto familiar, una nota guardada, una canción de la infancia, una llamada donde alguien dice tu nombre con cariño. Son detalles pequeños que nos recuerdan: “pertenezco, Dios me ama, no vivo en soledad”.
Algo así pero mucho más poderoso es nuestro Bautismo. El Bautismo es maravilloso, y mucho más que un recuerdo bonito. Es una promesa concreta de Dios. En el agua unida a Su Palabra, Jesús nos entrega gracia, perdón y pertenencia. Por eso, cuando ves agua, cuando escuchas tu nombre, cuando recuerdas que Dios te hizo Suyo, puedes descansar: tu vida está sostenida por una promesa más fuerte que tus emociones del día.
La Confesión de Augsburgo, en el Artículo IX, dice: “Respecto al Bautismo se enseña que es necesario; que por medio de él se ofrece la gracia, y que deben bautizarse también los niños, los cuales mediante tal bautismo son encomendados a Dios y llegan a serle aceptados”.
Jesús une el Bautismo con Su promesa de salvación. No es agua mágica ni un simple recuerdo. Es agua unida a la Palabra de Dios, donde Él promete gracia, perdón y pertenencia.
Muchas veces olvidamos fácilmente. Dudamos, caemos, nos sentimos lejos. Pero la promesa de Jesús no descansa en nuestro ánimo del día. Descansa en Su Palabra.
Jesús no solo te llama a creer; Él también te sostiene con promesas concretas.
Cuando capacitados por Dios recordamos nuestro Bautismo, podemos vivir hoy como personas recibidas por gracia: con más confianza, más ternura hacia los débiles y más paciencia con quienes todavía están aprendiendo a confiar.
Así que la próxima vez que veas una foto familiar, tengas un recuerdo lindo que te hace bien, recuerda algo aún más poderoso, el agua que lleva promesa: en el Bautismo, Jesús te dio una promesa concreta. Tú perteneces a Dios, Su gracia te sostiene y no caminas en soledad.
Padre nuestro, gracias porque en el Bautismo nos das Tu gracia y nos encomiendas a Ti. Sostennos en las promesas de Jesús. En el nombre de Jesús. Amén.
Para reflexionar:
* ¿Qué promesa de Dios necesitas recordar hoy?
* ¿Cómo puedes tratar con amor a alguien que se siente lejos de Dios?
Diaconisa Noemí Guerra
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