ALIMENTO DIARIO

  • "A la Iglesia la sostiene Cristo"


  • octubre 5, 2026
  • Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos (Mateo 18:20).


  • De lunes a miércoles continuamos reflexionando en la Confesión de Augsburgo, escuchando cómo nos ayuda a ver con más claridad a Jesús, Su Evangelio y la vida diaria de la fe. Los jueves caminamos junto a nuestro podcast hermano, Sentido Latino, conectando temas cotidianos con la esperanza de Cristo; y los viernes vamos de la mano con las lecturas del año eclesiástico para prepararnos para el domingo.

    Hoy seguimos con la Confesión de Augsburgo y hablamos de la Iglesia: no como una comunidad perfecta en apariencia, sino como el pueblo que Jesús reúne, perdona y sostiene.

    Y es que la Iglesia está llena de seres humanos imperfectos como tú y yo. Así que inevitablemente, hay personas heridas, conversaciones difíciles, errores humanos y hasta gente que aparenta una cosa y vive otra.

    La Confesión de Augsburgo, en el Artículo VIII, dice: “si bien la Iglesia Cristiana en verdad no es otra cosa que la asamblea de todos los creyentes y santos, sin embargo, ya que en esta vida muchos cristianos falsos, hipócritas y aún pecadores manifiestos permanecen entre los piadosos, los Sacramentos son igualmente eficaces”.

    Jesús nos dice que Él está presente donde los Suyos se reúnen en Su nombre. La Iglesia no es santa porque todos sus miembros sean perfectos. Es santa porque Jesús la reúne, la perdona y la sostiene por Su Palabra y Sus dones.

    Todos fallamos. A veces herimos, juzgamos o nos alejamos. Pero Jesús no abandona a Su Iglesia por nuestras fallas. Él murió y resucitó para reunir pecadores y hacerlos Su pueblo.

    Así que la próxima vez que veas que la Iglesia está llena de seres humanos imperfectos, personas heridas, conversaciones difíciles, errores humanos y hasta apariencias que duelen, recuerda que Jesús no abandona a Su Iglesia por nuestras fallas. Él sigue reuniendo, perdonando y sosteniendo a Su pueblo por medio de Su Palabra y Sus Sacramentos.

    Oremos: Padre nuestro, gracias porque Jesús sostiene a Su Iglesia por Su Palabra y Sus Sacramentos. Enséñanos a vivir con paciencia y amor. En el nombre de Jesús. Amén.

    Para reflexionar:
    *¿Qué herida o decepción necesitas poner delante de Jesús?
    *¿Cómo puedes servir con paciencia en una comunidad imperfecta?

    Diaconisa Noemí Guerra


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