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ALIMENTO DIARIO
Por eso cada uno de ustedes debe desechar la mentira y hablar la verdad con su prĂłjimo; porque somos miembros los unos de los otros. EnĂłjense, pero no pequen; reconcĂliense antes de que el sol se ponga, y no den lugar al diablo (Efesios 4:25-27).
En los dĂas en que los jueces gobernaban en Israel, hubo mucha hambre en la tierra, y un hombre de BelĂ©n de JudĂĄ emigrĂł a los campos de Moab, junto con su mujer y sus dos hijos. Ese hombre se llamaba Elimelec, y su mujer, NoemĂ; sus hijos se llamaban MajlĂłn y QueliĂłn, y habĂan nacido en Efrata, de BelĂ©n de JudĂĄ. Cuando llegaron a los campos de Moab, se quedaron a vivir allĂ. Pero muriĂł Elimelec, marido de NoemĂ, y ella se quedĂł sola con sus dos hijos. MĂĄs tarde, ellos se casaron con unas moabitas, una de las cuales se llamaba Orfa, y la otra Rut, y se quedaron a vivir en Moab durante unos diez años. Pero tambiĂ©n murieron MajlĂłn y QueliĂłn, y NoemĂ se quedĂł desamparada, sin marido ni hijos (Rut 1:1-5).
Y al que puede fortalecerlos conforme a mi evangelio y a la predicaciĂłn de Jesucristo, segĂșn la revelaciĂłn del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ahora ha sido revelado por medio de las Escrituras de los profetas, y que de acuerdo al mandamiento del Dios eterno se ha dado a conocer a todas las naciones para que obedezcan a la fe, al Ășnico y sabio Dios, sea la gloria mediante Jesucristo para siempre. AmĂ©n (Romanos 16:25-27).
Pero les ruego, hermanos, que se cuiden de los que causan divisiones y tropiezos en contra de la enseñanza que ustedes han recibido, y que se aparten de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a su propio vientre, y con palabras suaves y lisonjeras engañan al corazĂłn de los ingenuos. La obediencia de ustedes ha llegado a ser bien conocida por todos, lo que me llena de alegrĂa por ustedes; pero quiero que sean sabios para el bien, e ingenuos para el mal. Muy pronto el Dios de paz aplastarĂĄ a SatanĂĄs bajo los pies de ustedes. Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes (Romanos 16:17-20).
La noche de ese mismo dĂa, el primero de la semana, los discĂpulos estaban reunidos a puerta cerrada en un lugar, por miedo a los judĂos. En eso llegĂł JesĂșs, se puso en medio y les dijo: «La paz sea con ustedes»… Entonces JesĂșs les dijo una vez mĂĄs: «La paz sea con ustedes. AsĂ como el Padre me enviĂł, tambiĂ©n yo los envĂo a ustedes.» Y habiendo dicho esto, soplĂł y les dijo: «Reciban el EspĂritu Santo. A quienes ustedes perdonen los pecados, les serĂĄn perdonados; y a quienes no se los perdonen, no les serĂĄn perdonados»… Ocho dĂas despuĂ©s, sus discĂpulos estaban otra vez a puerta cerrada, y TomĂĄs estaba con ellos. Estando las puertas cerradas, JesĂșs llegĂł, se puso en medio de ellos y les dijo: «La paz sea con ustedes» (Juan 20:19-26).
Al pasar, JesĂșs vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Sus discĂpulos le preguntaron: «RabĂ, ÂżquiĂ©n pecĂł, para que Ă©ste haya nacido ciego? ÂżĂl, o sus padres?» JesĂșs respondiĂł: «No pecĂł Ă©l, ni tampoco sus padres. MĂĄs bien, fue para que las obras de Dios se manifiesten en Ă©l (Juan 9:1-3).
Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea. Les pido que la reciban en el Señor, como merecen ser recibidos los santos, y que la ayuden en cualquier cosa que necesite de ustedes, porque ha ayudado a muchos, y tambiĂ©n a mĂ mismo. Saluden a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo JesĂșs, que arriesgaron su vida por mĂ. Tanto yo como todas las iglesias de los no judĂos les estamos muy agradecidos… SalĂșdense unos a otros con un beso santo. Todas las iglesias en Cristo los saludan (Romanos 16:1-4, 16).
…irĂ© a visitarlos ahora que vaya a España. Espero verlos cuando pase por allĂĄ, y que me ayuden a continuar con mi viaje, luego de haber disfrutado de su compañĂa. Pero ahora voy a JerusalĂ©n para servir a los santos… AsĂ que, cuando esto haya concluido y yo les haya entregado este fruto, pasarĂ© a visitarlos de camino a España, y sĂ© que, cuando los visite, llegarĂ© con la abundante bendiciĂłn del evangelio de Cristo. Pero les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del EspĂritu, que me ayuden con sus oraciones a Dios por mĂ… para que, por la voluntad de Dios, llegue a ustedes gozoso y pueda descansar entre ustedes. Que el Dios de paz sea con todos ustedes. AmĂ©n (Romanos 15:24,25,28-30,32,33).
Lunes de Pascua Pero despuĂ©s JesĂșs se apareciĂł, en otra forma, a dos de ellos que iban de camino al campo. Ellos fueron y se lo contaron a los otros; y ni aun a ellos les creyeron. Finalmente se apareciĂł a los once mismos, mientras ellos estaban sentados a la mesa, y les reprochĂł su incredulidad y obstinaciĂłn, porque no habĂan creĂdo a los que lo habĂan visto resucitado. Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, se salvarĂĄ; pero el que no crea, serĂĄ condenado (Marcos 16:12-16).
Pascua de ResurrecciĂłn El primer dĂa de la semana por la mañana, despuĂ©s de que JesĂșs resucitĂł, se le apareciĂł primero a MarĂa Magdalena, de quien habĂa echado siete demonios. Ella fue y se lo dijo a los que habĂan estado con Ă©l, los cuales estaban tristes y llorando. Al oĂr ellos que JesĂșs vivĂa y que ella lo habĂa visto, no lo creyeron (Marcos 16:9-11).