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ALIMENTO DIARIO
JesĂșs dijo tambiĂ©n: «El reino de Dios es como cuando un hombre arroja semilla sobre la tierra: ya sea que Ă©l duerma o estĂ© despierto, de dĂa y de noche la semilla brota y crece, sin que Ă©l sepa cĂłmo. Y es que la tierra da fruto por sĂ misma: primero sale una hierba, luego la espiga, y despuĂ©s el grano se llena en la espiga» (Marcos 4:26-28).
Por eso, ustedes deben orar asĂ: «Padre nuestro, que estĂĄs en los cielos, santificado sea tu nombre…» (Mateo 6:9).
Mientras JesĂșs estaba en Betania, sentado a la mesa en la casa de SimĂłn el leproso, llegĂł una mujer. Llevaba Ă©sta un vaso de alabastro con perfume de nardo puro, que era muy costoso. RompiĂł el vaso de alabastro, y derramĂł el perfume sobre la cabeza de JesĂșs. Algunos de los que allĂ estaban se enojaron internamente, y dijeron: «¿Por quĂ© se ha desperdiciado asĂ este perfume? ÂĄPodrĂa haberse vendido por mĂĄs de trescientos denarios, y ese dinero habĂ©rselo dado a los pobres!» Y se enojaron mucho contra ella. Pero JesĂșs dijo: «DĂ©jenla tranquila. ÂżPor quĂ© la molestan? Ella ha efectuado en mĂ una buena obra. A los pobres siempre los tendrĂĄn entre ustedes, y cuando quieran podrĂĄn hacer por ellos algo bueno. Pero a mĂ no siempre me tendrĂĄn. Esta mujer ha hecho lo que pudo. Se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. De cierto les digo que en cualquier parte del mundo donde este evangelio sea proclamado, tambiĂ©n se contarĂĄ lo que esta mujer ha hecho, y asĂ serĂĄ recordada» (Marcos 14:3-9).
El que antes robaba, que no vuelva a robar; al contrario, que trabaje y use sus manos para el bien, a fin de que pueda compartir algo con quien tenga alguna necesidad (Efesios 4:28).
No robarĂĄs (Ăxodo 20:15).
JesĂșs entrĂł en una casa, y de nuevo se juntĂł tanta gente, que ni siquiera podĂan comer Ă©l y sus discĂpulos. Cuando sus familiares lo supieron, fueron para llevĂĄrselo, porque pensaban que estaba fuera de sĂ. Pero los escribas que habĂan venido de JerusalĂ©n decĂan: «A Ă©ste lo domina BeelzebĂș. Y expulsa a los demonios por el poder del prĂncipe de los demonios» … JesĂșs les respondiĂł: «¿Y quiĂ©n es mi madre, y mis hermanos?» MirĂł entonces a los que estaban sentados a su alrededor, y dijo: «Mi madre y mis hermanos estĂĄn aquĂ. Porque todo el que hace la voluntad de Dios es mi hermano, y mi hermana, y mi madre» (Marcos 3:20-22, 33-35).
Sean mutuamente tolerantes. Si alguno tiene una queja contra otro, perdĂłnense de la misma manera que Cristo los perdonĂł. Y sobre todo, revĂstanse de amor, que es el vĂnculo perfecto (Colosenses 3:13-14).
… Y el cuerpo no es para la inmoralidad sexual, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo (1 Corintios 6:13b).
Yo quisiera verlos libres de preocupaciones. El soltero se preocupa de servir al Señor, y de cĂłmo agradarlo. Pero el casado se preocupa de las cosas del mundo, y de cĂłmo agradar a su esposa. TambiĂ©n hay diferencia entre la mujer casada y la joven soltera. La joven soltera se preocupa de servir al Señor y de ser santa, tanto en cuerpo como en espĂritu. Pero la mujer casada se preocupa de las cosas del mundo, y de cĂłmo agradar a su esposo. Esto lo digo para el provecho de ustedes; no para ponerles trabas sino para que vivan en honestidad y decencia, y para que se acerquen al Señor sin ningĂșn impedimento (1 Corintios 7:32-35).
No cometerĂĄs adulterio (Ăxodo 20:14).