PARA EL CAMINO

  • Un ayudante muy particular

  • mayo 10, 2026
  • Rev. Germán Novelli Oliveros
  • Notas del sermón
  • © 2026 Cristo Para Todas Las Naciones
  • TEXTO: Juan 14:15—17
    Juan 14, Sermones: 13

  • La primera vez que visité los Estados Unidos no existían los GPS, ni los teléfonos inteligentes, ni estas aplicaciones que tenemos ahora para saber cómo llegar a los sitios y qué rutas tomar a la hora de viajar. Recuerdo que, en ese viaje, estábamos solos mi papá y yo (que contaba con apenas unos diez años), y en medio de la confusión en el camino, nuestra falta de inglés, y además que era nuestra primera vez por esas grandes autopistas, tomamos una carretera errada que nos llevó a otra ciudad, y estuvimos perdidos por varias horas. Mi papá cuenta que, mientras pasaba todo eso, yo dormía placenteramente en el asiento del copiloto, pues andaba confiado que él me llevaría hasta nuestro hospedaje.

    Ahora gracias a Dios —y a la tecnología— existen aplicaciones y sistemas que nos facilitan la vida, como lo son el GPS o las aplicaciones de mapas que ya muchos utilizan, y que nos ayudan a llegar. Ahora estos programas te calculan el tiempo que te tomará en alcanzar tu destino, te dirán al momento si hay tráfico o no, incluso te dan varias rutas alternas para que elijas la que más te favorezca, y hasta te avisarán dónde parar en caso de que quieras pasar por el baño o tomar un café. ¡Hace años nada de eso existía!

    No sé tú, pero yo suelo ser muy desconfiado ante estas nuevas tecnologías y a veces creo saber más que ellas. El otro día estaba llevando a uno de mis hijos a su escuela, y en las mañanas me gusta abrir el mapa para saber cómo va el tráfico, especialmente a esa hora. Lo cierto es que la aplicación me sugería una ruta que no era la que siempre tomamos, algo que me pareció medio raro y supuse que tal vez había pasado algo. Cuando llegó el momento de girar en la dirección que me decía el GPS, y como no había visto mucho tráfico ese día, preferí confiar en mi instinto y seguir por el camino de siempre, a pesar de que la aplicación me indicaba otra ruta.

    Efectivamente, unos metros después me encontré con un accidente que había bloqueado la calle que debía tomar, y comencé a dar un montón de vueltas en medio del apuro matutino. Me fui por un lado y luego por el otro, y cuando el GPS me daba una recomendación, yo seguía confiando en mi instinto, y me metía a veces por lugares que jamás en la vida había estado. El final de la historia es muy obvio: se nos hizo muy tarde, y se pueden imaginar la cara de mi hijo aquella mañana, y mi frustración cuando por fin llegamos a la escuela.

    ¡¿Por qué no seguí a mi GPS?! ¡¿Por qué preferí hacer las cosas a mi manera?!— me pregunté.

    Esto es una fotografía de la vida y de nuestro peregrinar por este mundo. Es por esto que nuestro programa se llama PARA EL CAMINO: Porque son mensajes, tomados de la Palabra de Dios y centrados en Jesús, que buscan guiarnos a todos en este viaje que llamamos vida.

    ¿Quieren saber algo?… nosotros a menudo queremos avanzar y llegar a algún lado, a un destino seguro, a un sitio mejor, y todo se nos complica porque nos gusta confiar más en nosotros o nuestro instinto, y porque no queremos hacerlo de la mano de Dios o tener Su Palabra como nuestra guía. A veces el viaje se nos hace tedioso porque andamos en un mundo roto por el pecado, y nuestra naturaleza es alejarnos de la orientación y el plan de Dios, y optamos por seguir otras voces, otros deseos, y otras rutas.

    Pocas horas antes de ser traicionado, entregado injustamente a Sus enemigos, castigado severamente sin haber cometido crimen alguno, muerto en una cruz, y sepultado, Jesús —en Su última conversación con Sus discípulos antes de todo esto— les había prometido a Sus apóstoles y más fieles seguidores un GPS que les ayudaría en el camino.

    Él les dijo:

    » Si me aman, obedezcan mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Consolador, para que esté con ustedes para siempre: es decir, el Espíritu de verdad…

    La palabra que en nuestra traducción encontramos como “Consolador”, y que se refiere al Espíritu Santo, en realidad es el término griego “Paracleto”, que significa (además de consolador) de acuerdo con algunos diccionarios: defensor, consejero o ayudante.

    Jesús quería que Sus discípulos supieran que no estarían solos, que —como Él mismo les dice en este pasaje— no estarían huérfanos, que Él no los abandonaría. Es por eso que les promete un “Paracleto”, el Espíritu de verdad, que los defenderá cuando el camino se vuelva peligroso, que los aconsejará cuando no sepan qué ruta tomar en la vida, y que los ayudará —como un buen GPS— a llegar al destino que Él mismo ha preparado para los que le creen, que no es otra cosa que el camino del perdón, la salvación, y la vida eterna en el cielo.

    Otra definición que me gusta de este término es que también significa abogado o intercesor. Es decir, Jesús dice que en el juicio por nuestros pecados Su Espíritu Santo también se manifestará para ser nuestro intermediario, nuestro abogado, el que nos defienda ante Dios para que no seamos declarados culpables.

    Luego de Su muerte, muchos de los discípulos no supieron qué hacer, para dónde ir, ni cómo actuar ante la realidad de Su muerte. Ellos conocían esta Palabra, sabían la promesa de la presencia del Espíritu Santo, incluso Jesús les había advertido ya que esto tendría que pasar tal y como lo habían dicho los profetas, pero ellos confiaron más en lo que veían, sus instintos de supervivencia, y no en las palabras de Jesús. Por eso se fueron corriendo, a esconderse, a negarlo, y a dejar que el miedo les ganara la partida.

    Pero Jesús les aseguró algo más. Él les dijo:

    “…El Padre les dará otro Consolador, para que esté con ustedes para siempre: es decir, el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir porque no lo ve, ni lo conoce; pero ustedes lo conocen, porque permanece con ustedes, y estará en ustedes”.

    No solamente que vendrá un ayudante que los defenderá en medio de los peligros, les dará consejos en días de duda, y abogará por ustedes, sino que permanecerá con ustedes y en ustedes.

    Dios, por medio del Espíritu de verdad, se hará presente, para que nadie esté solo, huérfano, o abandonado, sino que ande siempre con la presencia y el acompañamiento del Espíritu Santo.

    Ya no será en templos de piedra donde hallemos al Señor, sino que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo morarán y estarán presentes en medio de los creyentes, y dentro de sus corazones. Esto es lo que decía San Pablo en Primera de Corintios 6:19 cuando afirma que los creyentes somos templos del Espíritu Santo y portadores de la divina presencia de Dios.

    El mundo obviamente no conocía ni conocerá a este Dios que se hace presente, más bien lo rechaza y lo odia. El mundo —marcado por el pecado— prefiere seguir sus instintos, sus pasiones, sus ideas, sus caminos. Pero el Espíritu Santo por gracia se acerca a nosotros, y viene a los corazones del pueblo de Jesús, para acompañarlos en medio de los sufrimientos de esta vida terrenal, abogar por ellos, transformarlos a través de arrepentimiento verdadero, y obrar fe en sus corazones para que crean las palabras y promesas de Jesús, obedezcan sus mandamientos, y le amen.

    Ahora te pregunto: ¿Qué GPS estás usando para este camino que es tu vida?

    Te estás guiando por tus instintos, tus conocimientos, tus pasiones, o las cosas de este mundo… o estás poniendo tu vida y tu corazón en manos del Paracleto, es decir, en las manos del Espíritu de verdad que te ayuda, te guía, aboga por ti, te defiende y te lleva a Jesús.

    El reformador de la Iglesia, el alemán Martín Lutero, en su Catecismo Menor, explicando el tercer artículo del Credo Apostólico, escribía que: “… ni por mi propia razón, ni por mis propias fuerzas soy capaz de creer en Jesucristo, mi Señor, o venir a él; sino que el Espíritu Santo me ha llamado mediante el evangelio, me ha iluminado con sus dones, y me ha santificado y conservado en la verdadera fe, del mismo modo como él llama, congrega, ilumina y santifica a toda la cristiandad en la tierra, y la conserva unida a Jesucristo en la verdadera y única fe”.

    Dios mismo se nos revela en Su Palabra, y se hace presente en los Sacramentos, para que por medio de Su Palabra y en el poder y bendiciones de Sus Sacramentos, nosotros recibamos al Espíritu de verdad que nos guiará en el camino trayéndonos a la fe, nos hará confiar en Jesucristo como nuestro Salvador, y nos unirá en la Santa Iglesia para hacernos parte de la familia de Dios.

    Cuando tú abres tu Biblia y la lees, participas en tu comunidad de fe o hace las devociones de CRISTO PARA TODAS LAS NACIONES, o cuando tú eres bautizado o vienes a la Eucaristía, no solo recibes a Dios, sino que Él hace morada dentro de ti, y se va contigo a donde sea que tú vayas.

    Porque el Espíritu Santo se hace presente en tu vida, mora contigo y en ti, es que tú puedes ver el poder de la Cruz como el pago completo por todas tus faltas, y puedes saber que la resurrección de Jesucristo —que estamos celebrando por estos días— es también el decreto de vida eterna para ti y todos los que —por medio del Paracleto— le creen a Jesús.

    Dios nos da Su Palabra para guiarnos en el camino, para que no nos perdamos y sigamos Sus mandamientos, para que cuando el mundo nos ofrezca atajos y rutas desconocidas, nosotros podamos confiar y seguir la ayuda que el Señor nos ofrece. Él dice, a través del salmista, que Su Palabra es una lámpara a nuestros pies y luz a nuestros caminos (Salmo 119:105). Es en esa Palabra donde sabemos que Él nos ama, nos perdona, nos da por gracia la bendición de Su presencia, y ya sabemos que es en esa Palabra donde lo encontramos, y no en templos de piedra o creencias humanas y vacías.

    Hoy te invito a evitar los atajos que el mundo te ofrece, a desconfiar de tus instintos que a menudo llevan a caminos erróneos, y que en tu viaje de vida te dejes guiar por el GPS de Dios, el cual te llevará a un camino de esperanza, de vida eterna, de perdón, y de salvación. Amén.

    Recuerden que tenemos muchos materiales y recursos en nuestro portal en Internet: PARAELCAMINO.COM. No te pierdas nuestras devociones diarias que puedes encontrar allí, o en nuestra aplicación de CPTLN, y ya sabes que, para conocer más de Jesucristo, el Hijo de Dios, nuestro Señor resucitado, puedes ponerte en contacto con nosotros aquí en CRISTO PARA TODAS LAS NACIONES. ¡Hasta la próxima!