ALIMENTO DIARIO

  • "Jesús resucitado te llena de su Espíritu"


  • mayo 24, 2026
  • Todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu los llevaba a expresarse (Hechos 2:4).


  • ¡Feliz cumpleaños, iglesia! Hoy celebramos Pentecostés, cuando, el Espíritu Santo es derramado públicamente sobre los apóstoles, la Palabra es predicada con claridad, y muchas personas son llamadas a la fe por el Evangelio (Hechos 2:41). Ahí vemos por primera vez a la Iglesia reunida alrededor de la Palabra, el Bautismo y la comunión, viviendo como un cuerpo visible. Por eso decimos que la Iglesia “nace” ese día.

    Pero la Iglesia no comienza desde cero en Pentecostés. Dios siempre ha tenido un pueblo. La fe existía antes: Abrahán creyó, David creyó, los profetas creyeron, los discípulos ya creían en Jesús. Lo que sucede en Pentecostés es que Cristo glorificado envía al Espíritu Santo para dar forma visible, misionera y expansiva a Su Iglesia.

    Pentecostés ocurre cincuenta días después de la resurrección y diez días después de la ascensión de Jesús. Antes de subir al cielo, Jesús fue claro: les dijo a Sus discípulos que esperaran la promesa del Padre (Hechos 1:4–5). No les pidió planes, estrategias ni valentía. Les pidió esperar.

    Y Hechos 2:4 es muy cuidadoso en su lenguaje: “fueron llenos del Espíritu Santo”. No dice que se prepararon lo suficiente, ni que alcanzaron un nivel espiritual especial. Fueron llenos. Es acción de Dios. Y lo que el Espíritu produce no es protagonismo humano, sino confesión de Cristo. Lo que se escucha después son “las maravillas de Dios” (Hechos 2:11).

    Y es que el Espíritu Santo siempre trabaja unido a la Palabra. No viene a hablar de sí mismo ni a exaltar al creyente, sino a entregar a Cristo, crear fe y sostenerla. Como confiesa el Catecismo Menor, el Espíritu es quien llama por el Evangelio, ilumina, santifica y mantiene en la fe verdadera.

    Eso significa que Pentecostés no celebra un momento emocional irrepetible, sino una realidad continua. El mismo Espíritu que descendió ese día sigue obrando hoy: cuando escuchas la Palabra, cuando recibes el perdón, cuando Cristo te sostiene en lo cotidiano.

    Y así, estos cincuenta días no terminan aquí: continúan cada día, porque Jesús resucitado sigue cumpliendo Sus promesas.

    Padre nuestro, gracias porque Jesús resucitado cumplió Su promesa y nos dio Su Espíritu Santo. Gracias porque no dependemos de nuestro poder, sino de Tu obra viva en nosotros. En el nombre de Jesús, amén.

    Para reflexionar:
    * ¿Qué te da paz hoy al saber que el Espíritu Santo sostiene tu fe y no tu esfuerzo?
    * ¿Cómo te anima cerrar estos días recordando que Jesús resucitado sigue cumpliendo Sus promesas?

    Diaconisa Noemí Guerra


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