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ALIMENTO DIARIO
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos se reunían por miedo a los judíos, Jesús entró, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡Paz a ustedes!”. (Juan 20:19 RVA-2015).
¿Te ha pasado que de repente y sin querer tu corazón decide quedar a puerta cerrada? Como cuando recibes una mala noticia y sientes que se te hunde el pecho. O sencillamente con el miedo de enfrentar un nuevo día. No quieres hablar con nadie, te sientas en la cama y te quedas mirando al piso, sin ganas de responder mensajes ni de abrir la puerta de la casa o de tu corazón. No es que no quieras ayuda… es que no sabes cómo dejar entrar a alguien. En esos momentos, este pasaje nos recuerda quién es Jesús, el Dios resucitado que entra en nuestros encierros.
Los discípulos estaban aterrados. Habían visto a su Maestro morir, no sabían qué iba a pasar con ellos, y estaban reunidos a puerta cerrada. Jesús no espera a que ellos abran la puerta, ni a que “tengan suficiente fe”. Él entra. Él aparece en medio del encierro y habla primero: “Paz a ustedes”.
Cristo atraviesa también tus barreras con amor y luego Su Espíritu te capacita para escuchar, creer y descansar en Él. Y es que “abrir la puerta” significa volver a escuchar la Palabra, volver al arrepentimiento, volver a la comunión con Cristo. Y aun esa respuesta es obra del Espíritu Santo.
Entonces, ¿cómo vivo yo, sabiendo que Jesús resucitó y sigue presente aquí mismo?
Capacitado por el Espíritu, vivo sin tener que forzar puertas ni fingir fortaleza. Vivo confiando en que Jesús resucitado entra incluso cuando mi corazón está cerrado, se pone en medio de mi miedo y me llena de paz. Vivo recibiendo Su presencia como regalo, sabiendo que Su gracia llega primero entrando en mis encierros.
Padre nuestro, gracias porque Jesús resucitado entra a nuestros encierros, trae Su paz y nos sostiene con Su misericordia. En el nombre de Jesús, amén.
Para reflexionar:
* ¿Cómo te anima recordar que la paz viene de Él y no de tu capacidad para sentirla?
* ¿Qué puerta interior quisieras poner hoy en manos del Espíritu Santo para que Él obre?
Diaconisa Noemí Guerra
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