ALIMENTO DIARIO

  • "Dichosos los humildes"


  • febrero 2, 2026
  • Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra (Mateo 5:5 NBLA).


  • La autora de esta devoción nos dice: mi esposo y yo hemos tenido la oportunidad, en nuestros 24 años de casados, de ver muchos amaneceres juntos. No importa en qué lugar estemos, siempre hay algo especial en ese momento cuando la oscuridad empieza a retroceder. La luz no llega con ruido ni con prisa. Simplemente, aparece… y poco a poco transforma todo. Así también actúa el poder de Dios en los corazones humildes: de manera silenciosa, pero imparable.

    En el Sermón del Monte, Jesús dijo: “Bienaventurados los humildes...” En griego, la palabra praeis se traduce como “mansos” o “dóciles”. No significa falta de carácter, sino fuerza bajo control. Jesús no está hablando de debilidad, sino de confianza: de quien elige no pelear por su propio poder, porque sabe que Dios pelea por él.

    Durante el ministerio de Jesús muchos seguían esperando un libertador político… pero en lugar de prometer poder, Él habló de humildad, misericordia, pureza y paz. En su Reino, la verdadera grandeza no está en imponerse, sino en servir.

    Miqueas 6:8 lo había anunciado siglos antes: Dios no busca sacrificios espectaculares, sino corazones que practiquen la justicia, amen la misericordia y caminen humildemente con Él. Pablo, en 1 Corintios, dice que el mundo llama “locura” a la Cruz, pero en esa aparente debilidad está el poder y la sabiduría de Dios.

    Jesús cumplió todo eso, eligió la humildad, se hizo siervo y entregó Su vida. Por medio de su Palabra y sus Sacramentos, Él te forma con esa misma humildad que confía, ama y sirve. Y cuando fallas en ser humilde, Él te perdona y te vuelve a levantar.

    Como el amanecer que disipa la noche sin hacer ruido, así el Reino de Dios avanza con humildad: suave, constante y seguro. Dichosos los humildes, porque en Cristo ya heredaron la tierra.

    Padre nuestro, gracias porque en Cristo los humildes son dichosos y recibirán la tierra por heredad. Enséñanos a vivir con humildad, confiando en que tú peleas por nosotros y nos das tu Reino. En el nombre de Jesús. Amén.

    Para reflexionar:
    * ¿Qué significa para ti tener “fuerza bajo control” en tu fe diaria?
    * ¿En qué situaciones puedes elegir la humildad de Cristo esta semana?

    Diaconisa Noemí Guerra


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