ALIMENTO DIARIO

  • "Cuaresma 2018 – UNA ABERTURA EN EL TECHO"


  • febrero 19, 2018

  • Leer Marcos 2:1-12

    UNA ABERTURA EN EL TECHO

    Llegaron entonces cuatro hombres que cargaban a un paralítico. Como no podían acercarse a Jesús por causa de la multitud, quitaron parte del techo donde estaba Jesús, hicieron una abertura, y por ahí bajaron la camilla en la que estaba acostado el paralítico. Cuando Jesús vio la fe de ellos, le dijo al paralítico: «Hijo, los pecados te son perdonados». (Marcos 2:3-5)

    Deben haber tenido mucha fe. Imagina que eres paralítico confinado a tu cama, cuando de pronto se aparecen tus amigos quienes te dicen que Jesús está en el pueblo y que quieren pedirle que te sane. Como no puedes caminar, han decidido a llevarte con tu cama. ¡Menos mal que son cuatro!

    Pero el nerviosismo no termina allí. La muchedumbre es tan grande, que ni siquiera pueden entrar a la casa donde se encuentra Jesús. Van a tener que darse por vencidos. Excepto que, de pronto, alguien dice las temidas palabras: «podríamos subir al techo y hacer una abertura…».

    Y allí van, subiendo por la escalera exterior, mientras tú contienes la respiración y esperas que no te dejen caer. Luego quitan las tejas y escarban el barro del techo. De pronto se escuchan gritos: las personas que están debajo se dan cuenta que algo está sucediendo, mientras tus amigos quitan la capa de ramas que había debajo del barro. A través de la abertura cae tierra seca sobre Jesús y las personas a su alrededor.
    Lentamente, tus amigos comienzan a bajar tu cama, hasta que estás colgando justo frente a Jesús.

    Sorprendentemente, Jesús ignora la abertura en el techo, la muchedumbre e incluso tu parálisis, y dice: «Los pecados te son perdonados». Cada cosa mala que has dicho, pensado o querido es borrada. Y recién entonces Jesús sana tu cuerpo.

    Poco tiempo después, lo único que queda de tan maravilloso milagro es la abertura en el techo. No más parálisis: está sanada. No más paciente: Jesús te ha enviado a tu casa, llevando contigo tu cama. No más pecado: Jesús lo ha quitado y cargado sobre sí. Lo único que queda es el cielo abierto que se ve a través del techo… porque para Jesús tú vales mucho más que cualquier techo.

    ORACIÓN: Gracias, Señor, por amarme tanto. Recuérdame de tu amor cuando el desaliento o el temor me abruman. Amén.

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