ALIMENTO DIARIO

  • "Cristo, la luz que transforma y envía"


  • enero 23, 2026
  • El pueblo que andaba en tinieblas ha visto gran luz; a los que habitaban en tierra de sombra de muerte, la luz ha resplandecido sobre ellos (Isaías 9:2 LBLA).


  • Este domingo celebramos el Tercer Domingo después de la Epifanía. En este tiempo la Iglesia recuerda cómo Cristo se manifiesta al mundo como la Luz que vence las tinieblas.

    La ciencia nos dice que la oscuridad no es una fuerza en sí misma, sino solamente ausencia de luz. Por eso, hasta una pequeña chispa o una vela siempre rompe la oscuridad. Esa verdad física ilustra lo que Isaías anunció: sobre un pueblo en tinieblas brillaría gran luz.

    Mateo 4 nos muestra el cumplimiento: Cristo inicia Su ministerio en Galilea, predicando el arrepentimiento, sanando enfermos y llamando a Sus primeros discípulos. Allí se revela el Santo Evangelio: la buena noticia de que Dios envió a su Hijo para brillar con gran luz, salvarnos del pecado y darnos vida nueva en Él. 1 Corintios 1 dice que lo que el mundo llama locura —la Cruz— es en realidad poder y sabiduría de Dios para los que creen, una gran Luz.

    Esa luz de Cristo no solo ilumina tu corazón, también te transforma y te envía. Así como Pedro, Andrés, Santiago y Juan fueron llamados a dejar sus redes y ser pescadores de hombres, tú también eres llamado a reflejar la gran luz del Evangelio para que resplandezca en tu vida diaria: en tu casa, en tu trabajo, en tu comunidad. Ser enviado significa vivir como reflejo de Cristo donde Él ya te puso. Es ofrecer palabras de aliento cuando otros solo critican, perdonar donde hay rencor, ayudar donde hay necesidad, orar por quien vive en tinieblas.

    Recuerda que el Evangelio no es solo para escuchar en la Iglesia, sino para encarnar en tu vida. Cristo te ilumina, te transforma y te envía.

    Padre nuestro, gracias porque en Cristo nos diste la gran luz de tu Evangelio que resplandece y vence las tinieblas. Transfórmanos con tu perdón y envíanos a reflejar esa luz en nuestro diario vivir. En Su nombre. Amén.

    Para reflexionar:
    * ¿Cómo puedes vivir en tu día a día como alguien transformado por esa luz?
    * ¿De qué manera práctica puedes reflejar la sabiduría de la Cruz en tu familia o comunidad?

    Diaconisa Noemí Guerra


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