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ALIMENTO DIARIO
Entonces las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito sea el Señor que no te ha dejado hoy sin redentor; que su nombre sea célebre en Israel (Rut 4:14 NBLA).
Ser extranjero no es fácil. Como migrantes en Estados Unidos —o en cualquier parte del mundo— sabemos lo que significa sentirse fuera de lugar. Todo es distinto: el idioma, la comida, las costumbres, hasta las miradas. Ser extranjero puede doler, porque toca lo más profundo: nuestra identidad y nuestro sentido de pertenencia.
Rut sabía exactamente lo que era ser extranjera. Era moabita, viuda y sin futuro, viviendo en un pueblo que no era el suyo. Humanamente, no tenía nada que ofrecer ni esperanza de salir adelante. Pero allí, en medio de esa fragilidad, Dios actuó. Usó a Boaz como “redentor”, asegurando para Rut un lugar, un nombre y un futuro. Y lo más hermoso es que de esa unión nació una descendencia que llevaría hasta David… y finalmente hasta Cristo.
Aquí vemos a Cristo en Rut. Así como Boaz tomó a Rut, Cristo nos toma a nosotros. Por el pecado estábamos lejos, sin ciudadanía en el pueblo de Dios, como dice Efesios 2. Pero en la cruz Él pagó el precio completo y, en el Bautismo, nos adoptó en Su familia. Ya no somos extranjeros, sino hijos e hijas amados, con un lugar seguro en Su casa.
Tú también puedes sentirte a veces fuera de lugar, incluso dentro de tu propio país, en tu trabajo o en tu comunidad. Pero la buena noticia es que en Cristo tienes un Redentor fiel. Él no te deja afuera, no te mira como extraño. Te incluye, te abraza y te da un futuro eterno con Él.
La historia de Rut nos recuerda que nadie está demasiado lejos para ser alcanzado por el amor de Dios. Cristo es siempre nuestro Redentor fiel.
Padre nuestro, gracias porque en Cristo tenemos un Redentor fiel, que nos toma para sí aun cuando estábamos lejos y nos da un lugar en Tu familia. En Su nombre. Amén.
Para reflexionar:
* ¿Qué experiencias de sentirte extranjero te ayudan a entender mejor la historia de Rut?
* ¿De qué manera puedes reflejar el amor de Cristo acogiendo al que se siente extranjero o rechazado?
Diaconisa Noemí Guerra
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