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ALIMENTO DIARIO
Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien (Nehemías 2:18 RVR1960).
La autora de esta devoción nos dice: después del huracán Ike, en el 2008, Houston quedó devastado. Mi esposo y yo estábamos plantando una iglesia en el área, y nuestra pequeña congregación naciente quería ayudar. Recuerdo pasar por calles cubiertas de ramas, ver casas sin techos, y familias tratando de rescatar lo poco que quedaba. Muchos no tenían agua ni comida, pero la mano de Dios fue buena sobre nosotros. Recibimos cajas de comida militar —de esas que comen los soldados— y botellas de agua. Con eso servimos a nuestra comunidad mientras intentaban reconstruir.
En la lectura de hoy, el pueblo de Dios regresó del exilio y encontró Jerusalén destruida. Los muros estaban caídos, las puertas quemadas, y el corazón del pueblo desanimado. Pero Dios mostró que la restauración le pertenece.
El libro de Nehemías apunta directamente a Cristo, porque Cristo es el verdadero Restaurador. Él es la mano buena de Dios encarnada, enviada para reconstruir lo que el pecado destruyó. Así como Dios usó a Nehemías para levantar los muros de Jerusalén, Cristo vino a reconstruir el templo espiritual de Su pueblo. Con Sus manos heridas, levantó lo que el pecado derribó.
Y Él sigue reconstruyendo hoy. Jesús ve los escombros de tu vida causados por el huracán de este mundo quebrantado y no se aleja; se acerca, pone Su mano sobre ti y comienza a trabajar.
En su Palabra nos levanta, en el Bautismo nos limpia, y en la Santa Cena nos fortalece. Él toma los pedazos de nuestra vida, los une con Su perdón y les da forma de testimonio. Él reconstruye nuestras vidas.
Padre nuestro, gracias porque en Cristo vemos Tu mano buena, la que reconstruye lo que el pecado ha destruido y levanta lo que habíamos perdido. Ayúdanos a confiar en Tu obra y a servir a otros con el mismo amor con que Tú nos restauras. En el nombre de Jesús. Amén.
Para reflexionar:
* ¿En qué área de tu vida necesitas hoy la reconstrucción de Cristo?
* ¿De qué manera puedes ser parte de la obra restauradora de Cristo en tu comunidad?
Diaconisa Noemí Guerra
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