Call Us : +1 800 972-5442 (en español)
+1 800 876-9880 (en inglés)
ALIMENTO DIARIO
Porque en este día se hará expiación por ustedes para purificarlos; y quedarán purificados de todos sus pecados delante del Señor (Levítico 16:30 RVA-2015).
Ayer celebramos la Epifanía, recordando a Jesús como la luz que se manifestó a todas las naciones. Pero el día de hoy seguimos con nuestro recorrido por toda la Biblia, que empezamos antes de Adviento, buscando a Jesús en cada libro. Hoy lo encontramos en Levítico. Y justo como Jesús nos sigue limpiando hoy, Levítico nos recuerda que sin Él la vida se ensucia una y otra vez, y que necesitamos una limpieza más profunda que solo Él puede dar.
¿Te ha pasado que pasas horas limpiando tu casa, y cuando das la espalda vuelve a ensuciarse? Uno barre, ordena, lava… y al poco rato hay polvo o platos sucios otra vez. Así mismo le pasaba al pueblo de Israel: Dios les dio leyes de sacrificio porque el pecado necesitaba y necesita limpieza constante. Una y otra vez, año tras año, el sumo sacerdote entraba al Lugar Santísimo para rociar la sangre del sacrificio, buscando purificación para el pueblo. Pero todo esto apuntaba a algo mucho más grande: a Jesús.
Él es nuestro Sumo Sacerdote y, al mismo tiempo, el sacrificio perfecto. En la cruz, Él llevó tu pecado, tu culpa, y te dejó limpio delante de Dios. Y cuando tu vida parece volver a llenarse de polvo y manchas —con pensamientos, palabras o acciones— Jesús no se cansa de ti. Por medio de su Palabra, el Bautismo y la Santa Cena, Él te limpia y te fortalece una y otra vez. Cuando caes, te perdona y te capacita para seguir adelante en Su gracia.
Levítico no es solo un libro de reglas. Es un libro que, desde sus páginas, ya te estaba señalando a Jesús, tu sacrificio perfecto.
Padre nuestro, gracias porque en Cristo hiciste expiación por nosotros, para purificarnos; entonces, delante de Ti, ahora somos purificados de todos nuestros pecados. En el nombre de Jesús. Amén.
Para reflexionar:
* ¿Cómo cambia tu manera de leer Levítico al ver que todo apunta a Jesús como tu sacrificio perfecto?
* En tu vida diaria, ¿qué cosas te recuerdan que necesitas limpieza constante y cómo descansas en Cristo que ya lo cumplió por ti?
Diaconisa Noemí Guerra
© Copyright 2026 Cristo Para Todas Las Naciones