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ALIMENTO DIARIO
Pero les ruego, hermanos, que se cuiden de los que causan divisiones y tropiezos en contra de la enseñanza que ustedes han recibido, y que se aparten de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a su propio vientre, y con palabras suaves y lisonjeras engañan al corazĂłn de los ingenuos. La obediencia de ustedes ha llegado a ser bien conocida por todos, lo que me llena de alegrĂa por ustedes; pero quiero que sean sabios para el bien, e ingenuos para el mal. Muy pronto el Dios de paz aplastarĂĄ a SatanĂĄs bajo los pies de ustedes. Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes (Romanos 16:17-20).
La noche de ese mismo dĂa, el primero de la semana, los discĂpulos estaban reunidos a puerta cerrada en un lugar, por miedo a los judĂos. En eso llegĂł JesĂșs, se puso en medio y les dijo: «La paz sea con ustedes»… Entonces JesĂșs les dijo una vez mĂĄs: «La paz sea con ustedes. AsĂ como el Padre me enviĂł, tambiĂ©n yo los envĂo a ustedes.» Y habiendo dicho esto, soplĂł y les dijo: «Reciban el EspĂritu Santo. A quienes ustedes perdonen los pecados, les serĂĄn perdonados; y a quienes no se los perdonen, no les serĂĄn perdonados»… Ocho dĂas despuĂ©s, sus discĂpulos estaban otra vez a puerta cerrada, y TomĂĄs estaba con ellos. Estando las puertas cerradas, JesĂșs llegĂł, se puso en medio de ellos y les dijo: «La paz sea con ustedes» (Juan 20:19-26).
Al pasar, JesĂșs vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Sus discĂpulos le preguntaron: «RabĂ, ÂżquiĂ©n pecĂł, para que Ă©ste haya nacido ciego? ÂżĂl, o sus padres?» JesĂșs respondiĂł: «No pecĂł Ă©l, ni tampoco sus padres. MĂĄs bien, fue para que las obras de Dios se manifiesten en Ă©l (Juan 9:1-3).
Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea. Les pido que la reciban en el Señor, como merecen ser recibidos los santos, y que la ayuden en cualquier cosa que necesite de ustedes, porque ha ayudado a muchos, y tambiĂ©n a mĂ mismo. Saluden a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo JesĂșs, que arriesgaron su vida por mĂ. Tanto yo como todas las iglesias de los no judĂos les estamos muy agradecidos… SalĂșdense unos a otros con un beso santo. Todas las iglesias en Cristo los saludan (Romanos 16:1-4, 16).
…irĂ© a visitarlos ahora que vaya a España. Espero verlos cuando pase por allĂĄ, y que me ayuden a continuar con mi viaje, luego de haber disfrutado de su compañĂa. Pero ahora voy a JerusalĂ©n para servir a los santos… AsĂ que, cuando esto haya concluido y yo les haya entregado este fruto, pasarĂ© a visitarlos de camino a España, y sĂ© que, cuando los visite, llegarĂ© con la abundante bendiciĂłn del evangelio de Cristo. Pero les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del EspĂritu, que me ayuden con sus oraciones a Dios por mĂ… para que, por la voluntad de Dios, llegue a ustedes gozoso y pueda descansar entre ustedes. Que el Dios de paz sea con todos ustedes. AmĂ©n (Romanos 15:24,25,28-30,32,33).
Lunes de Pascua Pero despuĂ©s JesĂșs se apareciĂł, en otra forma, a dos de ellos que iban de camino al campo. Ellos fueron y se lo contaron a los otros; y ni aun a ellos les creyeron. Finalmente se apareciĂł a los once mismos, mientras ellos estaban sentados a la mesa, y les reprochĂł su incredulidad y obstinaciĂłn, porque no habĂan creĂdo a los que lo habĂan visto resucitado. Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, se salvarĂĄ; pero el que no crea, serĂĄ condenado (Marcos 16:12-16).
Pascua de ResurrecciĂłn El primer dĂa de la semana por la mañana, despuĂ©s de que JesĂșs resucitĂł, se le apareciĂł primero a MarĂa Magdalena, de quien habĂa echado siete demonios. Ella fue y se lo dijo a los que habĂan estado con Ă©l, los cuales estaban tristes y llorando. Al oĂr ellos que JesĂșs vivĂa y que ella lo habĂa visto, no lo creyeron (Marcos 16:9-11).
SĂĄbado de Gloria JosĂ© de Arimatea fue y con mucha osadĂa se presentĂł ante Pilato para pedirle el cuerpo de JesĂșs. Este JosĂ© era un miembro importante del tribunal, y tambiĂ©n esperaba el reino de Dios… JosĂ© fue y bajĂł de la cruz el cuerpo de JesĂșs, lo envolviĂł en una sĂĄbana que habĂa comprado, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña. Luego, hizo rodar una piedra para sellar la entrada del sepulcro. Mientras tanto, MarĂa Magdalena y MarĂa la madre de JosĂ© miraban dĂłnde ponĂan el cuerpo (Marcos 15:43, 46-47).
Viernes Santo Pilato les preguntĂł: «¿Y quĂ© quieren que haga con el que ustedes llaman Rey de los judĂos?» Y ellos volvieron a gritar: «¥CrucifĂcalo!»… Pilato optĂł por complacer al pueblo y puso en libertad a BarrabĂĄs; luego mandĂł que azotaran a JesĂșs, y lo entregĂł para que lo crucificaran (Marcos 15:12-13, 15).
Ya sentados a la mesa, y mientras comĂan, JesĂșs dijo: «De cierto les digo que uno de ustedes me va a traicionar …» Mientras comĂan, JesĂșs tomĂł el pan y lo bendijo; luego lo partiĂł y se lo dio, al tiempo que decĂa: «Tomen, esto es mi cuerpo.» DespuĂ©s tomĂł la copa, y luego de dar gracias, se la dio, y todos bebieron de ella. Les dijo entonces: «Esto es mi sangre del pacto, que por muchos es derramada…» Luego de cantar el himno, fueron al monte de los Olivos… Entonces Pedro le dijo: «Aunque todos se escandalicen, yo no lo harĂ©.» JesĂșs le dijo: «…esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, tĂș me habrĂĄs negado tres veces» (Marcos 14:18, 22-24, 26, 29-30).