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ALIMENTO DIARIO
Zacarías le preguntó al ángel: «¿Y cómo voy a saber que esto será así? ¡Yo estoy ya muy viejo, y mi esposa es de edad avanzada!» El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, y estoy en presencia de Dios. He sido enviado a hablar contigo para comunicarte estas buenas noticias. Pero como no has creído mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo, ahora vas a quedarte mudo, y no podrás hablar hasta el día en que esto suceda.» Lucas 1:18-20
En eso, un ángel del Señor se le apareció a Zacarías. Estaba parado a la derecha del altar del incienso. Cuando Zacarías lo vio, se desconcertó y le sobrevino un gran temor; pero el ángel le dijo: «Zacarías, no tengas miedo, porque tu oración ha sido escuchada.» Lucas 1:11-13a
En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías. Lucas 1:5a
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor dijo por medio del profeta: «Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Emanuel, que significa: ‘Dios está con nosotros'». Mateo 1:22-23
Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria (la gloria
que corresponde al unigénito del Padre), llena de gracia y de verdad… A Dios
nadie lo vio jamás; quien lo ha dado a conocer es el Hijo unigénito, que está
en el seno del Padre. Juan 1:14, 18
Cuando Jesús comenzó su ministerio tenía unos treinta años. Según se creía,
era hijo de José, que fue hijo de Elí, que fue hijo de Matat … hijo de Esli … hijo
de José … hijo de Elmodam … hijo de Natán, que fue hijo de David … Lucas
3:23 ss.
En el principio ya existía la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y Dios
mismo era la Palabra. La Palabra estaba en el principio con Dios. Por ella
fueron hechas todas las cosas. Sin ella nada fue hecho de lo que ha sido
hecho. Juan 1:1-3
Los discípulos fueron, e hicieron tal y como Jesús les mandó. Mateo 21:6
Hagan todo esto, conscientes del tiempo en que vivimos y de que ya es hora de que despertemos del sueño. Porque nuestra salvación está más cerca de nosotros ahora que cuando creímos. La noche ha avanzado, y se acerca el día. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas, y revistámonos de las armas de la luz. Vivamos con honestidad, como a la luz del día, y no andemos en glotonerías ni en borracheras, ni en lujurias y lascivias, ni en contiendas y envidias. Más bien, revistámonos del Señor Jesucristo, y no busquemos satisfacer los deseos de la carne. Romanos 13:11-14