ALIMENTO DIARIO

  • "Perdón que se escucha"


  • octubre 12, 2026
  • Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9).


  • Hay conversaciones que nos llenan el corazón de paz. A veces empiezan con palabras sencillas: “me equivoqué”, “perdóname”, “quiero hacer las cosas mejor”. No siempre son fáciles, pero muchas veces traen descanso al corazón y ayudan a sanar relaciones.

    La Confesión de Augsburgo, en el Artículo XI, dice: “Respecto a la confesión se enseña que la absolución privada debe conservarse en la iglesia y que no debe caer en desuso, si bien en la confesión no es necesario relatar todas las transgresiones y pecados, por cuanto esto es imposible”.

    Juan escribe en el versículo de hoy a creyentes reales, personas que luchan, tropiezan y necesitan volver a escuchar el Evangelio. Nos recuerda que confesar no es perder nuestra dignidad. Es abrir las manos para recibir el perdón que Jesús ya ganó en la Cruz para nosotros. Y es que todos fallamos, aunque a veces nos cueste admitirlo. Pero negarlo solo nos deja cargando más peso. Decir la verdad delante de Dios abre espacio para recibir perdón, limpiar el corazón y vivir con más paz con los demás.

    Absolutamente todos fallamos en pensamientos, palabras y acciones. Decimos algo duro, callamos cuando debimos hablar, o cargamos cosas que Dios no quiere que escondamos. Pero Jesús cargó en la Cruz nuestros pecados conocidos y desconocidos. Y al resucitar, nos dio una promesa segura: Dios es fiel y justo para perdonar y limpiar.

    Jesús hace que ese perdón llegue a ti de forma concreta por Su Palabra. Nos da un perdón que se escucha.

    Y cuando capacitados por Dios recibimos ese perdón, también aprendemos a vivirlo con otros. Podemos pedir perdón con humildad, perdonar sin llevar cuentas eternas, hablar con más cariño y buscar paz en nuestras relaciones diarias.

    Así que la próxima vez que tengas una conversación difícil, recuerda que Jesús te da perdón concreto y lo puedes escuchar en la absolución y compartir con los demás.

    Padre nuestro, gracias porque Jesús nos limpia de toda maldad. Enséñanos a recibir Tu perdón y a vivir en paz con otros. En el nombre de Jesús. Amén.

    Para reflexionar:
    * ¿Qué perdón necesitas recibir hoy de Jesús?
    * ¿Qué conversación podría abrir una puerta de paz esta semana?

    Diaconisa Noemí Guerra


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