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ALIMENTO DIARIO
Tomen, coman; esto es mi cuerpo (Mateo 26:26b).
Hay comidas que llegan justo cuando más las necesitamos. Un pan calentito después de un día largo, una sopa cuando el cuerpo anda débil, una mesa preparada cuando ya no tenemos fuerzas ni para hablar. No es solo comida; es cuidado. Es alguien diciendo sin muchas palabras: “siéntate, recibe, aquí hay algo para ti”.
Jesús conoce el hambre profunda del alma. Hay días en que no necesitamos otro consejo ni otra frase bonita. Necesitamos algo real que nos sostenga. Por eso, en la Santa Cena, Jesús no nos da una idea lejana, o un recuerdo nada más. Sino Su propio cuerpo y sangre, dados para perdón, vida y salvación. Pan para nuestros corazones cansados.
La Confesión de Augsburgo, en el Artículo X, dice: “Respecto a la Cena del Señor se enseña que el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Cristo están realmente presentes en la Cena bajo las especies de pan y vino y que se distribuyen y reciben allí”.
La noche antes de morir, Jesús no dejó a Sus discípulos con una idea vacía. Les dio Su cuerpo y Su sangre bajo pan y vino, para perdón, vida y salvación. Su Cena es promesa concreta para pecadores reales.
Nosotros venimos con hambre de paz, cargados de culpa, distraídos, o débiles. Jesús no nos alimenta porque ya somos fuertes. Nos alimenta porque nos ama y sabe cuánto lo necesitamos.
Cuando capacitados por Dios recibimos Su Cena con fe, somos fortalecidos para vivir hoy con gratitud, perdonar al que nos hirió y servir al prójimo sin quedarnos vacíos.
Así que la próxima vez que recibas un pan calentito, una sopa sencilla, o una mesa preparada cuando ya no tienes fuerzas recuerda que Jesús conoce también el hambre profunda de tu alma. En Su mesa, Él no te da solo palabras: te entrega Su verdadero cuerpo y sangre para perdonarte, fortalecerte y enviarte a servir con amor.
Padre nuestro, gracias porque Jesús nos da Su cuerpo y sangre para perdón y vida. Fortalece nuestra fe y nuestro amor. En el nombre de Jesús. Amén.
Para reflexionar:
* ¿Qué hambre espiritual necesitas llevar a Jesús?
* ¿A quién puedes servir esta semana desde la gracia recibida?
Diaconisa Noemí Guerra
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