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ALIMENTO DIARIO
Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación (Efesios 2:14).
Efesios no empieza hablando de unidad social, sino de muerte espiritual. Pablo dice que todos estábamos muertos en delitos y pecados (2:1). Antes de hablar de reconciliación entre personas, establece una separación verdadera: todos estábamos alejados de Dios.
¿Has estado con dos personas en el mismo lugar… pero completamente separadas por heridas, historia o malentendidos? ¿Has sentido esa tensión silenciosa cuando hay un muro invisible entre personas? A veces no es odio abierto; es distancia, sospecha, orgullo, diferencia.
La “pared intermedia” de la que habla Efesios no es solo metáfora. En el templo de Jerusalén había un muro literal que separaba el atrio de los gentiles del área interior, y cruzarlo podía significar muerte. Significaba separación legal, religiosa y social.
Pero Pablo dice que Cristo la derribó. Y la unidad no nace de acuerdos sociales ni de tolerancia humana. Nace de la Cruz. Primero somos reconciliados con Dios por gracia, y luego esa reconciliación crea un nuevo pueblo.
Aquí vemos a Cristo en Efesios: nuestra paz, ¡la Paz encarnada!, la Cabeza de la Iglesia que no solo reconcilia al pecador con Dios, sino que crea un solo pueblo bajo Su señorío.
En tu relación con Dios, esto significa que la paz no depende de tu estabilidad emocional ni de tu rendimiento espiritual. Cristo ya te reconcilió.
En tu vida con otros, esto significa que no partes desde la rivalidad, sino desde la Cruz. No buscas imponerte, sino vivir desde la paz que ya te fue dada.
Así que la próxima vez que estés entre dos personas en el mismo espacio, pero separadas por heridas, historia o malentendidos, puedes recordar que precisamente ahí Cristo sigue siendo nuestra paz, más fuerte que cualquier historia rota y más profunda que cualquier herida, capaz de transformar la distancia en reconciliación, el silencio en restauración y los muros en caminos nuevos, porque Él no solo habla de paz: Él es nuestra paz.
Señor Jesús, gracias porque Tú eres nuestra paz. Amén.
Para reflexionar
* ¿Hay algún muro en tu vida que necesitas mirar a la luz de la Cruz?
* ¿Cómo cambia tu manera de relacionarte con otros saber que Cristo ya hizo de ambos uno?
Diaconisa Noemí Guerra
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