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ALIMENTO DIARIO
Y la tercera vez le dijo: «Simón, hijo de Jonás, ¿me quieres?» Pedro se entristeció de que la tercera vez le dijera «¿Me quieres?», y le respondió: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas (Juan 21:17).
La escritora de esta devoción nos dice: Yo estoy rodeada de pastores en mi vida. Mi papá es pastor, mi suegro también. Mi esposo es pastor. El esposo de una de mis hermanas es pastor, y el esposo de una de mis cuñadas también. Además, la mayoría de mis amigos son pastores. Te puedo decir algo: ellos también son seres humanos. Se equivocan, se cansan y, al igual que tú y yo, necesitan del Pastor de pastores, Jesús.
Este domingo es el Tercer Domingo de Pascua y recordamos que Jesús, el Buen Pastor apacienta a sus ovejas.
En la lectura de hoy, cuando Jesús restauró a Pedro y le dijo: «Apacienta mis ovejas,» estaba mostrándonos también algo especial: aunque Él es el Buen Pastor que dio su vida por nosotros, también utiliza a pastores humanos para cuidarnos aquí en la tierra. Por medio de ellos, Jesús nos guía con su Palabra, nos alimenta con su cuerpo y su sangre en la Santa Cena, y nos consuela con el perdón de nuestros pecados.
Y sí, los pastores son imperfectos, pero Jesús los llama y los capacita. Ellos son un regalo de Dios para ti. Cuando te sientas perdido, cansado o necesitado de consuelo, recuerda que Dios ha puesto a tu pastor para ayudarte a encontrar fuerzas en Cristo. A través de tu pastor, Dios mismo te habla, te perdona y te sostiene.
Y recuerda, Cristo es el único Pastor perfecto, quien te conoce a la perfección y quien te ha comprado con su propia sangre. Ahora puedes orar por tu pastor y compartir el regalo de esta noticia con alguien más.
Padre nuestro, gracias por darnos pastores para guiarnos y alimentarnos con tu Palabra, recordándonos que Cristo, el Buen y Perfecto Pastor, entregó su vida por nosotros y nunca nos abandona. En el nombre de Jesús. Amén.
Para reflexionar:
* ¿Hay algún pastor en tu familia? Ora hoy por él.
* ¿Con quién puedes compartir hoy el regalo del amor y cuidado que has recibido de Cristo?
Diaconisa Noemí Guerra
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