ALIMENTO DIARIO

  • "Usando nuestros dones"


  • mayo 15, 2020
  • HĂĄganlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31bHĂĄganlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31b


  • En nuestro pueblo volvieron las previsibles inundaciones de primavera. Solo que llegaron antes, porque en lugar de nieve, cayĂł mucha lluvia. Como de costumbre, los campos de bĂ©isbol rĂ­o abajo fueron golpeados con fuerza. Las aguas de la inundaciĂłn dejaron escombros de 15 pies de altura en algunos ĂĄrboles. La oleada imparable depositĂł barro y basura en los refugios y lo apilĂł contra las cercas. Fue un desastre.

    El campo de béisbol es donde mi hijo jugarå béisbol este verano por lo que, cuando pidieron que los padres de los jugadores fueran a ayudar a limpiar, mi esposa y yo fuimos. Llegamos temprano ese såbado por la mañana. Cuando preguntamos qué debíamos hacer, nos pidieron que limpiåramos el camino. Así que tomamos nuestros rastrillos y palas y comenzamos la tarea.

    Pronto se unieron muchas mås personas. Algunos vinieron con tractores y niveladoras; otros con camionetas con remolques y carretillas. Había reparadores de vallas, recolectores de basura, limpiadores, carpinteros, constructores y jardineros. Una pareja trajo café y donas; se convirtieron en los proveedores de alimentos para el grupo.

    Un hombre iba constantemente de un lado a otro, sonriendo y dåndonos palabras de aliento mientras continuåbamos rastrillando, traspalando y sacando escombros de los årboles. Nadie nos dijo qué hacer mås allå de la primera directiva que recibimos cuando llegamos allí, así que seguimos rastrillando, traspalando y sacando cosas de los årboles. Hicimos varias pilas ordenadas de basura que otros tiraron mås tarde.

    Alrededor del mediodĂ­a sentimos que habĂ­amos terminado nuestra tarea. Como nadie nos habĂ­a dicho nada sobre otro trabajo, nos fuimos a casa. La experiencia fue interesante. Todos encontraron cosas que hacer sin mucha direcciĂłn. ParecĂ­a que cada uno hacĂ­a aquello para lo cual estaba equipado y con lo que se sentĂ­a cĂłmodo, lo que ayudĂł a hacer el trabajo.

    La experiencia me recordĂł los dones del EspĂ­ritu que se enumeran en las Escrituras en varios lugares (ver 1 Corintios 12; Romanos 12:1-13; Efesios 4:1-16). Todos venimos con dones y habilidades dados por Dios. Es posible que sepamos de antemano cuĂĄles son o, a veces, puede llevar algĂșn tiempo descubrirlos. Pero siempre se pueden usar para lograr grandes cosas en nuestra comunidad, en nuestra iglesia, en nuestro vecindario, o incluso para limpiar un campo de bĂ©isbol de verano.

    ORACIÓN: Padre celestial, nos has equipado maravillosamente para servirte a ti y a los demĂĄs. AnĂ­manos para que siempre usemos nuestros dones para hacerlo. En el nombre de JesĂșs. AmĂ©n.

    The Lutheran Layman, Jon Suel


    Para reflexionar:

    1. ¿Qué dones crees que Dios te ha dado para el servicio de los demås? ¿Tienes la oportunidad de ponerlos en acción con bastante frecuencia?
    2. ¿Cómo podemos servir a Dios en las cosas pequeñas y ordinarias que hacemos en la vida diaria?

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