ALIMENTO DIARIO

  • "El día del Señor"


  • agosto 11, 2017
  • ¡Cuán bueno es alabarte, Señor! Bueno es, Altísimo, cantar salmos a tu nombre, anunciar tu misericordia por la mañana, y tu fidelidad todas las noches. Salmo 92:1-2¡Cuán bueno es alabarte, Señor! Bueno es, Altísimo, cantar salmos a tu nombre, anunciar tu misericordia por la mañana, y tu fidelidad todas las noches. Salmo 92:1-2


  • Me pregunto: ¿va usted a adorar al Señor en su día, sea mañana o el domingo, o va a encontrar una excusa para hacer algo diferente?

    Una vez escuché la historia de un hombre que llegó 20 minutos más tarde de lo que había prometido a jugar al fútbol. Los amigos ya habían empezado a jugar sin esperarlo, pero aún así quisieron saber qué le había pasado. Esta fue su explicación: «Habíamos quedado con mi esposa en que este domingo iba a tirar una moneda para ver si podía venir a jugar al fútbol o si iba a la iglesia. Si sacaba cara, venía a jugar. Si sacaba cruz, iba a la iglesia».

    Y luego agregó: «No me van a creer, pero ¡tuve que tirar la moneda 43 veces hasta que saqué cara!»

    Indudablemente, hay razones legítimas que nos impiden ir a adorar a Dios con la comunidad de creyentes. Pero ese no es el tema de esta devoción.

    El tema de esta devoción es que, demasiado a menudo, las personas buscan -y encuentran- excusas para evitar alabar y adorar a Dios por las muchas bendiciones y la salvación que nos ha dado a través del sacrificio en la cruz de su hijo Jesucristo.

    Pero lo cierto es que, el lugar donde está su cuerpo el domingo a la mañana, muestra con mucha claridad dónde está su corazón.

    Piense en esto por un momento. ¿Dónde va a estar su cuerpo el próximo día del Señor? ¿En la cama? ¿En la cancha de fútbol? ¿Trabajando en el jardín? ¿O alabando y adorando al Dios que nos da descanso y todos los placeres de la vida?

    Es mi oración que usted también diga lo que dijo el salmista: «¡Cuán bueno es alabarte, Señor! Bueno es, Altísimo, cantar salmos a tu nombre, anunciar tu misericordia por la mañana, y tu fidelidad todas las noches…»

    … y también los domingos.

    ORACIÓN: Querido Señor, te doy gracias por las bendiciones y la salvación que me has dado a través del sacrificio de tu hijo Jesucristo. Te pido que me ayudes para que nunca lo olvide, sino que te alabe con entusiasmo y alegría. En su nombre. Amén.

    De una devoción escrita originalmente para «By the Way»

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