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ALIMENTO DIARIO
Este es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel —afirma el Señor—: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo (Jeremías 31:33 CST).
Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados (Isaías 53:5 NTV).
Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mateo 28:19).
Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! (Eclesiastés 4:9–10 CST).
Mi amado es mío, y yo soy suya; él apacienta entre lirios (Cantares 2:16 JBS).
Todo este discurso termina en lo siguiente: Teme a Dios, y cumple sus mandamientos. Eso es el todo del hombre. (Eclesiastés 12:13).
El que me halla, ha encontrado la vida y alcanzado el favor del Señor (Proverbios 8:35).
Todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu los llevaba a expresarse (Hechos 2:4).
Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús (Filipenses 1:6 NBLA).
Estas cosas les he hablado, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea completo (Juan 15:11).