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Curso Bíblico LA VIDA VERDADERA
La importancia de la muerte de Cristo puede ser resumida en la palabra "sustitución", pues él murió como sustituto de toda la humanidad. Como dice Isaías, nosotros creíamos que Dios estaba castigando a Cristo por sus propios pecados y ofensas. Pero la realidad es que, aunque era inocente, Jesús eligió soportar nuestros sufrimientos, nuestro dolor, nuestro castigo, y nuestra humillación. Por lo tanto, aquellos que confían en él, cambian su culpa por inocencia y su castigo por absolución.
Este concepto de sustitución había sido enseñado por los judíos a través de todo el Antiguo Testamento. Dios había ordenado al pueblo judío a que le rindieran culto a través del sacrificio de animales tales como corderos, cabras, vacas y palomas. Estos sacrificios enseñaron a la gente que a Dios sólo se podía llegar a través del derramamiento de sangre. El judío que ofrecía un sacrificio a Dios estaba declarando con su acto: "Sé que por mi pecado merezco morir. Sin embargo, Dios en su misericordia no pide mi muerte, sino que me permite que este animal me sustituya".
El profeta Isaías enseñó que todo el simbolismo del sacrificio de animales sería cumplido cuando el Salvador entregara su propia vida por los pecados de todas las personas. Esto es justamente lo que Juan el Bautista predijo cuando, señalando a Jesús, declaró: "miren, éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo".
Jesús dijo: "Todo está cumplido". Luego inclinó la cabeza y murió" (Juan 19:30)
Cuando Jesús exclamó desde la cruz: "todo está cumplido", estaba proclamando que había cumplido todas las promesas y profecías de Dios. Pero esa frase también tenía otro significado. La palabra griega que Jesús usó para decir "todo está cumplido", fue "tetélestai", que, además de significar "todo está cumplido", significa que algo "ha sido pagado". Si en aquellos días usted hubiera ido al mercado y comprado un pollo, después de entregar el dinero al comerciante, le habría dicho "tetéslestai" (o sea, ya está pagado). Cristo dijo "tetéslestai" porque él había pagado el precio total por la desobediencia del hombre. Mi amigo, ni un solo pecado se interpone ahora entre Dios y aquellos que confían en la muerte de su Hijo.
Algunas personas argumentan que no es justo que Cristo muriera por todos. Dicen que cada persona debe ser responsable de sus propios pecados. Hagámonos la siguiente pregunta: ¿es justo que un bombero deba arriesgar su vida para rescatar a la misma persona que inició el fuego por un descuido? No, no es justo, pero es lo correcto, lo que debe hacerse. De la misma manera, no fue justo que Dios muriera por nosotros, pero sí fue absolutamente necesario Siguiendo con el ejemplo del incendio: ¿qué le diría la persona que está atrapada en el fuego al bombero que desafía las llamas para salvarlo? ¿Acaso diría: "oh, no tenía que molestarse en venir, el peligro no es tanto, me las arreglaré solo"?
"No es fácil que alguien se deje matar en lugar de otra persona. Ni siquiera en lugar de una persona justa; aunque quizás alguien estaría dispuesto a morir por una persona verdaderamente buena. Pero Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:7-8)
"Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo también autoridad para volver a recibirla." (Juan 10:18)
¡Qué gran héroe es Jesús! ¡Qué merecedor es de nuestro respeto, nuestra fe, nuestra obediencia y nuestro amor!
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