ALIMENTO DIARIO

Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.

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"Vivir en armonía"

18 de Abril de 2018

Porque de adentro del corazón humano salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, la soberbia y la insensatez. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona. Marcos 7:21-23

¿Podemos vivir en armonía?

Buena pregunta. Difícil de contestar.

Como todos sabemos, las Olimpíadas atraen millones de espectadores. Uno de sus objetivos es el de aumentar la paz, la armonía, el compañerismo, el estímulo y un montón de cosas positivas que ayudan a la convivencia de la humanidad toda.

Pero, lamentablemente, no siempre es así.

Debido a amenazas de organizaciones terroristas, el país organizador tiene que incrementar la protección policial y la seguridad pública, así como también publicar panfletos con instrucciones para los turistas sobre reglas de comportamiento, y entrenar decenas de miles de voluntarios sobre qué hacer y qué no hacer en presencia de los invitados.

El país anfitrión debe reducir al mínimo indispensable las demostraciones políticas, permitirlas sólo en ciertos lugares, y prohibir los comentarios sobre religión y la exhibición de banderas de países que no participan de los juegos olímpicos.

Parece que "vivir en armonía" no es algo que sucede naturalmente, sino que tenemos que hacer un esfuerzo para lograrlo.

Esa es una de las razones por la que nuestro Padre celestial envió a su Hijo a este mundo. Jesús vino a salvarnos del pecado, la muerte, y el diablo, pero también vino a salvarnos de nosotros mismos, del mal que vive dentro de nosotros.

"¿Qué mal?" Jesús nos da una respuesta parcial en el texto elegido para esta devoción cuando nos dice que de nuestro corazón salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, la soberbia y la insensatez.

Y de ninguno de esos pecados nos podemos salvar por nosotros mismos. Para que fuéramos salvos, para que el precio de nuestro castigo fuera pagado, alguien tenía que vivir una vida perfecta.

Y ese alguien fue Jesucristo. Él fue quien cargó nuestros pecados sobre sí mismo. Y por haberlo hecho, quienes creemos en él somos perdonados y salvados. Gracias a la vida perfecta de Jesús, un día seremos llevados a un lugar donde no tendremos que hacer ningún esfuerzo para vivir en armonía.

En el cielo, ante la presencia de nuestro Señor, la paz, la alabanza y la armonía serán perfectas.

ORACIÓN: Señor Jesús, te doy gracias por haber dado tu vida para que yo pueda tener vida eterna en tu paraíso perfecto. En tu nombre. Amén.



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