ALIMENTO DIARIO

Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.

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"Un caos familiar"

4 de Diciembre de 2017

Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró con Tamar a Fares y a Zeraj, Fares a Esrón, y Esrón a Aram. (Mateo 1:2-3)

Génesis 38 narra la historia de Judá y Tamar. Es una historia corrupta--esa clase de historia que uno espera ver en una telenovela, pero no en la familia de Cristo. El hijo mayor de Judá se casó con Tamar, pero esa unión no duró mucho. "Er, el primogénito de Judá, era malo a los ojos del Señor, así que el Señor le quitó la vida" (Génesis 38:7).

Alguien debía proveer para la viuda y darle niños que llevaran el apellido de su difunto esposo. Así que, siguiendo las costumbres locales, Judá casó a Tamar con su segundo hijo. Pero también salió mal. Su nuevo esposo la trató mal y le quebró la fe, por lo que el Señor también lo mató.

Y ahora, ¿qué? No había más hijos. Judá tenía terror de que a él le pasara lo mismo si se casaba con Tamar, por lo que inventó excusas para mantenerla esperando--viuda, sin hijos, sola y sin futuro.

Pero Tamar no era tonta. Cuando se dio cuenta que Judá se había olvidado de ella a propósito, lo engañó y quedó embarazada de él con mellizos. Fares, uno de esos mellizos, fue el antepasado de Jesús.

¡Cuánto caos! Sin embargo, lo más probable es que conozcas una familia tan disfuncional como esa. Quizás vivas en una familia que carga con tanto dolor--una familia en la cual el miedo, la traición, la vergüenza y los secretos andan siempre dando vueltas, proyectándose al futuro y creando aún más dolor.

Pero Jesús ha venido a estar con nosotros en medio de la culpa, vergüenza y caos de nuestra vida y relaciones. Él los conoce muy bien, porque son parte del mundo en el cual él nació y vivió. Cuando Dios se hizo hombre, nuestro mundo fue su mundo, nuestra vida fue su vida y nuestras familias fueron su familia. A través de su nacimiento, sufrimiento, muerte y resurrección, Jesús se nos ofrece para que, todo aquél que cree en él, sea suyo para siempre.

ORACIÓN: Gracias, Señor, por amarme y hacerme parte de tu familia. Amén.


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