ALIMENTO DIARIO

Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.

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"Muchas viviendas"

6 de Julio de 2017

En la casa de mi Padre hay muchos aposentos. Si así no fuera, ya les hubiera dicho. Así que voy a preparar lugar para ustedes. Juan 14:2

Pregunta. ¿Qué tiene 27 kilómetros cuadrados, 23 baños, 13 dormitorios, 10 cocinas, 20 garajes, 3 piletas de natación, una pista de patín, un cine, máquinas de video, un gimnasio, un campo de béisbol, y 2 canchas de tenis?

¿Se da por vencido? La respuesta es Versailles. No, no me refiero al palacio de los reyes franceses... se trata de la mansión del millonario David Siegel. Siegel comenzó a construir su mansión cuando su negocio de multipropiedades estaba floreciendo... y tuvo que suspenderla cuando el mercado entró en recesión.

La mansión estuvo a la venta. Si está curioso por saber a cuánto, el precio llegaba cerca de $100 millones de dólares.

Se me ocurre que la mayoría de los lectores de estas devociones no están en condiciones de pagar semejante cantidad de dinero.

Este es mi punto: si no podemos juntar suficiente dinero para comprar una casa en este mundo, ¿cómo vamos a hacer para comprar un lugar en el cielo?

Para ser honesto debo confesar que, si yo fuera el responsable de comprar y amueblar esas viviendas en el cielo, le puedo asegurar que iban a estar totalmente vacías por mucho tiempo... por una eternidad.

Pero gracias a Dios, esas viviendas celestiales con nuestros nombres grabados en ellas, no dependen de lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer. Esos lugares están siendo ya preparados por nuestro Salvador. La seña fue entregada con el nacimiento en Belén; las mensualidades fueron pagadas con la vida que Jesús vivió en este mundo, y la última cuota se pagó cuando Jesús dio su vida en la cruz.

Su resurrección de la muerte al tercer día dice que todos los que creen en Jesús como su Salvador del pecado, han recibido un hogar celestial.

Libre y limpio. Con la llave y el título incluidos.

ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por haberme rescatado. Sin ti, hubiera pasado la eternidad en la devastación del infierno. Ayúdame para que mi vida demuestre mi gratitud por lo que tú has hecho. En tu nombre. Amén.


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