ALIMENTO DIARIO

Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.

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"El nombre"

3 de Mayo de 2017

Y eso eran algunos de ustedes, pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. 1 Corintios 6:11

Cuando Alejandro el Grande murió, su imperio fue dividido. Egipto fue dado a Ptolomeo, un general, gobernante, astrónomo, matemático y, como si todo eso fuera poco, constructor de faros. Sóstrato, el arquitecto de Ptolomeo, hizo un trabajo tan bueno al diseñar el faro de Alejandría, que con el tiempo se convirtió en una de las siete maravillas del mundo antiguo.

La madre de Sóstrato supo educarlo bien. Él sabía que el faro que había diseñado era algo sumamente importante por lo que, con la esperanza de pasar a la historia, quiso que su nombre fuera escrito en la base del mismo. Pero su jefe, Ptolomeo, no pensaba igual. Él quería que fuera su nombre el que estuviera escrito para así recibir él toda la gloria.

Finalmente, Sóstrato encontró una solución. En letras hermosas que saltaban a la vista, Sóstrato ordenó escribir el nombre de Ptolomeo en yeso. Pero no le dijo a Ptolomeo que, en el granito que estaba debajo del yeso, había hecho tallar su nombre.

Sóstrato sabía que con el tiempo, el golpe continuo del mar iría erosionando el yeso en que estaba tallado el nombre "Ptolomeo" y dejaría al descubierto el granito en el que estaba tallado su propio nombre.

Me pregunto: "¿Qué nombre está tallado en su corazón y en su alma?" Hay dos individuos que le reclaman: el Salvador Jesús y el charlatán Satanás.

Jesús demostró que nos ama cuando se dio a sí mismo como el sustituto, el sacrificio que habría de lograr nuestro perdón. Gracias a la obra de Cristo, los creyentes somos justificados y hechos justos con el Padre. Pero, a pesar de lo que Jesús ha hecho, Satanás sigue queriendo apoderarse de nosotros.

A través del lavamiento del bautismo y de la fe que nos da y mantiene el Espíritu, el nombre que con orgullo debemos llevar tallado en nuestro corazón es el de Jesús.

Como San Pablo les escribió a los creyentes en Corinto: "Ustedes ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios."

En resumen, cuando alguien nos mira o nos escucha hablar, debería decir: "se nota que esa persona pertenece a Jesús".

ORACIÓN: Padre celestial, haz que mi testimonio del sacrificio del Salvador sea claro, para que nadie se confunda. Soy salvo por Jesús y estoy orgulloso de llevar su nombre. Te lo pido en el nombre del Salvador crucificado y resucitado. Amén.



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