ALIMENTO DIARIO

Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.

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"Un final feliz"

19 de Marzo de 2017

¡Ah, mujer, tienes mucha fe! ¡Que se haga contigo tal y como quieres! Mateo 15:28 (15:23b-28)

La mujer está ahora de rodillas, insistiendo en conseguir de Jesús lo que quiere para su hija. En esta escena es importante ver la progresión de las respuestas de Jesús. Primero, su silencio. Segundo, su áspera respuesta. Tercero, su respuesta aún más dura. Cuarto, reconocimiento de la fe de la mujer. Quinto, el acto de misericordia, la entrega de la gracia.

¿Dónde te ves tú en esta historia? ¿Recuerdas alguna situación en la que te encontrabas desesperado? ¿Te sientes desorientado en este momento por las circunstancias que estás viviendo? ¿Te acuerdas cuándo fue la última vez que te arrodillaste delante de Dios para gritar por ayuda? Esta historia nos muestra cómo puede obrar Dios en nuestra vida de todos los días: hay un milagro. La hija de la mujer es sanada. Dios cambia situaciones desafortunadas en bendiciones.

El silencio de Jesús significa algo. Las duras respuestas de Jesús significan algo. Pero la gracia de Jesús corona el final de esta historia. Las situaciones malas revelan nuestra dependencia de Dios.

Cada historia en nuestra vida tiene un final. No hay historia que Jesús no quiera coronar con su gracia.

Cuando Dios derrama su gracia sobre nosotros, la historia de nuestra vida cambia. Cuando pareciera que Dios no escucha, cuando la iglesia piensa que somos molestos (como pensaron los discípulos), Jesús todavía está presente.

La mujer se volvió a su casa sabiendo que no era un perro, sino una hija preciosa para Dios. Las migajas de pan que caen de la mesa son importantes, porque Jesús es el pan de vida. ¿Te imaginas recibir un pan completo? En Cristo lo tienes.

Jesús cruza fronteras, se encuentra con personas "molestas", trata con discípulos insensibles, y otorga su gracia a extranjeros. Sé persistente. No tengas vergüenza de caer de rodillas.

Querido Padre, gracias porque Jesús atravesó la frontera del cielo para hacerse nuestro Salvador. Amén.



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