ALIMENTO DIARIO

Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.

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"Un malentendido muy popular"

6 de Marzo de 2017

Les rogamos a ustedes que no reciban su gracia en vano. 2 Corintios 6:1 (6:1-2a)

Los oponentes de Lutero lo criticaron fuertemente porque él enfatizaba que somos salvos sólo por gracia, sin las obras de la ley -así como la Biblia afirma claramente-. Sus críticos decían que semejante doctrina produciría un cristianismo flojo y que la iglesia se plagaría de holgazanes ya que, si la salvación era regalada, no necesitaban prestarle atención a la ley de Dios. Pero esto no fue lo que los reformadores, ni la Biblia, enseñaron. A decir verdad, cuando recibimos la salvación por gracia, la ley de Dios se convierte en el único camino de vida del creyente.

El malentendido de los detractores de la Reforma sigue vigente aún hoy en las iglesias cristianas protestantes y evangélicas. No es de extrañar, porque esto era algo que también pasaba en la iglesia en Corinto. Había quienes recibían la gracia de Dios y no sabían bien qué hacer con ella, o mejor dicho, la desaprovechaban: no perdonaban cuando tenían la ocasión de hacerlo, hacían la vista gorda ante las múltiples necesidades de los hermanos y, lo que era peor, "no veían" los atroces pecados que se cometían en el seno de la congregación.

Recibir la gracia en vano es no entender la gracia. A nosotros la salvación no nos costó nada, pero a Dios le costó la vida de su propio Hijo. No recibirla en vano quiere decir entender ese costo. La gracia de Dios nos transforma para que seamos menos reprochadores, para que enmendemos una relación en vez de herirla, para que no nos creamos mejores que los demás, y para que seamos pacientes con nosotros mismos y con nuestros hermanos.

Gracias, Señor, por tu gracia. Renuévanos por medio de tu Palabra y tu Espíritu Santo, para que ejercitemos tu gracia cada día con todas las personas a nuestro alrededor. Amén.


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