ALIMENTO DIARIO

Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.

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"¿Fe en qué?"

7 de Febrero de 2017

Cuando el arca del pacto del Señor llegó al campamento, los israelitas empezaron a gritar de tal manera que la tierra temblaba... Y al oír que el arca del Señor había llegado al campamento, los filisteos se acobardaron y dijeron: ... «¡Ánimo, filisteos! ... ¡ármense de valor y luchen como hombres!» Entonces los filisteos se lanzaron al ataque y derrotaron a los israelitas, los cuales huyeron en desbandada... y fue capturada el arca de Dios. 1 Samuel 4:4ss

Tom Higgins, un empresario irlandés, dijo a los reporteros que lo entrevistaron, que acababa de hacer un negocio excelente pagando una bagatela. A lo que se refería era que había comprado el escritorio sobre el que el famoso escritor Charles Dickens escribió el libro "Grandes Esperanzas" y sus últimas cartas, la noche en que murió.

La bagatela le costó a Higgins $850.000. ¡Pagó $850.000 por un escritorio! Cuando le preguntaron por qué estaba tan contento, dijo que era porque había podido comprar un mueble antiguo que además había sido parte de Charles Dickens. No niego que tenga valor histórico, pero sigue siendo un escritorio.

Algo semejante pasó con el arca del pacto de Dios del que habla nuestro texto. Sin lugar a dudas era un arca especial, ya que era el santuario donde habitaba el Señor. Pero de ninguna manera era mágica, aún cuando así lo creían los israelitas. Es por eso que un día, cuando salieron a pelear contra los filisteos, llevaron consigo el arca como si fuera un amuleto para la buena suerte.

Nuestro texto dice lo que sucedió: los israelitas fueron derrotados y el arca fue capturada. No fue fácil, pero finalmente el pueblo de Dios aprendió que quien protege es el Señor, y no un arca recubierta de metal y adornada con ángeles. La lección fue dura, pero valió la pena.

Hubo una época en la Edad Media en que los cristianos depositaron su fe en la "cruz verdadera" que había sido descubierta por Helena, la madre de Constantino. Pensaban que esa cruz era tan especial y otorgaba tantas bendiciones, que la iglesia decidió ir cortándole pequeños trozos para vendérselos a los cristianos fieles e ingenuos.

Que las personas depositaran su fe en esos pedacitos de cruz y en muchas otras cosas "hechas" sagradas fue lo que, en cierta medida, molestó la conciencia de un monje llamado Lutero. Por la gracia de Dios, él llegó a creer que es por fe en Jesús, el Hijo sin pecado de Dios y salvador de las almas pecadoras, que recibimos perdón y salvación.

Sólo Jesús puede rescatarnos. Ni su cruz, ni su túnica, ni sus lágrimas, ni las reliquias de los santos, ni nuestros sacrificios, ofrendas o promesas, nada de todo esto cuenta cuando necesitamos ser perdonados. Recibimos salvación porque Dios nos la regala. La salvación es gratis para todas las personas que confían en él... para mí, este es el mejor negocio de todos los tiempos.

ORACIÓN: Señor Jesús, te doy gracias por la salvación que me has regalado. El mundo está lleno de cosas maravillosas, muchas de las cuales tú creaste, y por ellas te doy gracias. Pero también te pido que no permitas que ninguna de ellas se convierta en algo más importante para mí que el regalo de vida eterna que tú me has dado. En tu nombre. Amén.



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