ALIMENTO DIARIO

Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.

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"¿El infierno en la tierra?"

10 de Enero de 2017

Los lazos de la muerte me rodearon, y los terrores del Seol (infierno) vinieron sobre mí; angustia y tristeza encontré. Invoqué entonces el nombre del Señor, diciendo: Te ruego, oh Señor: salva mi vida. Clemente y justo es el Señor; sí, compasivo es nuestro Dios. El Señor guarda a los sencillos; estaba yo postrado y me salvó. Salmo 116:3-6 (LBLA)

Hace unos años, cuando Australia sufrió los peores incendios de su historia que destruyeron cientos de viviendas y arrasaron miles de hectáreas costando o alterando la vida de miles de personas, Kevin Rudd, el entonces Primer Ministro, se refirió a ellos diciendo que eran como el "infierno con toda su furia".

Y en una entrevista con la prensa, agregó: "El infierno con toda su furia ha visitado en las últimas 24 horas a la buena gente de Victoria".

Probablemente usted también haya pasado por momentos difíciles y dolorosos que quizás lo han llevado a pensar: "Esto es un infierno. Ya no hay nada peor que me pueda pasar."

Si usted piensa que sus problemas son 'el infierno en la tierra', no es el primero en pensarlo. Hace ya muchos siglos, en medio de su angustia y desánimo, David, el Rey de Israel, dijo: "... los terrores del Seol (infierno) vinieron sobre mí; angustia y tristeza encontré."

Fue para salvarnos de los fuegos de la vida y de los fuegos eternos del infierno, que el Señor envió a su Hijo al mundo. Jesús vivió como uno de nosotros y dio su vida inocente para que nosotros, los culpables, pudiéramos ser salvos del infierno. Es por eso que ahora, junto con el perdón y la garantía de la vida eterna en el cielo, quienes confiamos en él podemos, al igual que el Rey David, invocar al Señor.

Después de orar a su misericordioso Dios, David pudo decir: "... estaba yo postrado, y me salvó".

Dios promete hacer lo mismo por las personas que sufren por incendios u otros desastres naturales, y va a hacer lo mismo por usted, sin importar los fuegos que puedan estar acosándole.

ORACIÓN: Querido Padre celestial, en este mundo hay fuegos muy calientes... fuegos que pueden abatirnos y destruir todo lo que amamos. Ayúdanos, y ayuda a quienes están sufriendo en estos momentos en todo el mundo, para que podamos confiar en ti como la fuente de toda misericordia. En el nombre de tu Hijo. Amén.


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